La educación virtual en tiempos del coronavirus


La pandemia del Covid-19 ha revelado descarnadamente la amenaza de los gérmenes sobre el desarrollo de la especie humana, que ha creado megaciudades de hasta 48 millones de habitantes y ha poblado todos los rincones de la tierra con más de 7,000 millones de personas.

El Estado, la economía, la sociedad, la cultura y las relaciones humanas, ingresan a una etapa de cambios profundos frente al avance de la pandemia del coronavirus. Los gobiernos decretan cuarentenas sociales, aislamientos ciudadanos, cierran las fronteras y suspenden las clases educativas. En el Perú, el estado de emergencia establece que las clases en los colegios y centros de educación superior se suspenden hasta el próximo 30 de marzo. ¿Qué sucedería si las medidas restrictivas se prolongan indefinidamente? ¿Los adolescentes podrían perder el año escolar? Nuevas preguntas que emergen en tiempos del coronavirus.

Ante esta situación, el Ejecutivo promulgó el Decreto de Urgencia 026-2020 que, en su artículo 21, autoriza al Ministerio de Educación a establecer medidas de urgencia para implementar los mecanismos de clases no presenciales. Es decir, autoriza la posibilidad de establecer modalidades virtuales de enseñanza mientras dure la emergencia.

Sin embargo, la decisión del Ejecutivo del domingo pasado, de una u otra manera, refleja la movilización de los principales actores educativos del Perú. ¿A qué nos referimos? El miércoles pasado, en el amplio comedor del Ministerio de Educación, se desarrolló una reunión de emergencia entre los representantes del propio Minedu, la Superintendencia Nacional de Educación Superior (Sunedu), la Asociación de Universidades Públicas del Perú (ANUPP), la Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (FIPES), la Asociación de Universidades del Perú (ASUP) y los representantes de los institutos de educación superior a través de Asiste-Perú.

La principal interrogante de la junta fue cómo salvar el sistema educativo de una cuarentena que se prolongue en el tiempo. Y la respuesta fue que solo las modalidades virtuales (no presenciales) de educación podían salvar el año en los colegios, universidades e institutos. De pronto, un sector del Estado, muy renuente a promover la educación digital, reparaba en que, en tiempos del coronavirus, la promoción de la educación a distancia era una de las pocas alternativas a la mano.

En cualquier caso, a propósito de la guerra contra el coronavirus, el Perú podría construir un consenso alrededor de la enorme importancia de la educación digital, no solo para modernizar nuestro sistema educativo, sino también para incluir a los sectores excluidos de escuelas y centros de educación superior.

Semejantes afirmaciones no tienen nada arbitrario. Los países de Asia, por ejemplo, hoy están conectados con las principales tendencias de la IV Revolución Industrial gracias a la masificación de la educación e intercambio de conocimiento digital. Las cosas han llegado a tal extremo que hoy en China se emplaza Guangzhou-Shenzhen, un área considerada el Silicon Valley de Asia. Si existen dudas acerca de la modernización de los sistemas educativos asiáticos a través de las tecnologías, habría que recordar que estos países lograron la alfabetización de la mayoría de su población en apenas tres décadas. Un proceso que a Occidente le tomó doscientos años. ¿Cuál es la clave del éxito alfabetizador asiático? Pues, sencillamente utilizaron la educación digital para acelerar los procesos.

En muchas escuelas del Asia, por ejemplo, los colegios que utilizan el sistema digital han invertido las relaciones de enseñanza-aprendizaje tradicionales: mediante videos se aprende en las casas junto a los padres, mientras que las tareas se realizan en la escuela bajo la supervisión de los maestros. Los éxitos están registrados en todos los rankings que miden el desempeño de los estudiantes.

La decisión del Minedu de autorizar las más diversas modalidades de enseñanza virtual, pues, podría convertirse en el laboratorio de una gran reforma educativa en el país.