El país del cojudeo


La histeria colectiva que está llenando el escenario peruano nos pone en la situación de analizarnos y reflexionar sobre el destino que tenemos como país y la forma cómo abordamos nuestros problemas; que no los crean otros, sino que el sino de nuestro país y de los peruanos es el de vivir acojudados y no deja de ser válida esa frase de “cuéntale un cuento a los peruanos y da por cierto que te lo van a creer”. Lo gracioso es que los peruanos nos creemos ´vivos´, cundas, pendeivis, que no nos agarran “tercio” y que mientras los otros están de ida nosotros ya hemos regresado. En la edición de la revista SOMOS, del sábado pasado, que viene con el diario El Comercio, cuando tratan sobre el impacto de la pandemia, respecto a la histeria creada, se recomienda “evitar el pánico y esperar que se cumpla esa frase legendaria: ´Después de todo, en el Perú, hasta los microbios se acojudan´”.

Un conocido ciudadano de la tercera edad, comentando la situación del país, decía que los peruanos somos unos caídos del palto porque los políticos, especialmente, hacen de nosotros lo que les da la gana. Por ejemplo, los nuevos congresistas dizque no van a tratar el tema de las reformas políticas en este año y pocos meses en que van a estar en funciones y es cuando nos preguntamos si el cierre del anterior Congreso ¿no ocurrió porque los grajos del parlamento anterior se opusieron a las reformas? ¿Ven, amigos lectores? ¡Los hemos elegido para que cambien la actual situación de cosas con el objetivo de mejorar la representación política y ahora nos salen con esta! ¿Qué dicen al respecto don Rolando Ruiz Pinedo y don Manuel Aguilar Zamora? ¿Nuevamente nos meten en el escenario de los cuentos chinos? ¡Ya, pues, Darwin!

En el Perú tenemos infinidad de normas ambientales y expertos medioambientalistas hasta para regalar al mundo. Sin embargo, nuestras fuentes hídricas van desapareciendo; el paisaje de nuestras carreteras se llena de grifos y recreos turísticos y ya no hay árboles en la vera de nuestras vías. ¿Dónde están los alcaldes y las instituciones que deben velar para proteger, prevenir y recuperar los ecosistemas naturales? ¡En la cara de nuestras autoridades se cometen los desastres¡ Y aquí viene el horror del cinismo, porque esos dizque expertos sacan sus argucias y sus falacias –que les da su “reconocida experiencia”– para justificar sus inacciones o sus incompetencias. Por ejemplo, en el distrito de La Banda de Shilcayo existen muros que ya prácticamente han invadido las carreteras hacia La Unión y Bello Horizonte. ¡Ni qué decir, en el distrito de Morales!

Las autoridades siguen pontificando que el turismo será la actividad económica que nos dará calidad de vida. ¿Cómo pensamos hacer turismo con nuestras ciudades que son basurales cotidianos, riegos sin planificación, cuando nuestros ríos y quebradas van desapareciendo porque a nadie le interesa actuar y recuperar las fajas marginales, la deforestación se hace sin control, la carretera Fernando Belaunde Terry se está convirtiendo en una avenida sin árboles, nuestras cataratas van a desaparecer dentro de poco, no tenemos voluntad de recuperar los caudales ecológicos de nuestros ríos y quebradas y haya valles como el Sisa que ya están devastados? ¡Actuemos ya, porque pasado mañana será demasiado tarde! Les estamos advirtiendo. [Comunicando Bosque y Cultura].