Cada departamento debería tener un sólo representante


Se preguntaron ustedes amigos lectores, ¿cuánto de millones y millones de dólares se ahorraría el Estado cuando empezaría a desburocratizarse en empleocracia directamente congresal? Me refiero, si somos un país democrático y representativo distribuido en 24 departamentos y una provincia constitucional que es el Callao. Es decir, tuviéramos un poder legislativo compuesto solamente de 24 representantes, y no como hoy un conglomerado de supuestos representantes, en el caso del Dpto de San Martín, cuatro son los que estarán presentes en el Congreso.

Dirán que esto todo el tiempo fue así. Si pues, precisamente porque todo el tiempo fue así, somos el tipo de país que somos: mirando siempre al Estado como el botín de salva vida económica de unos pocos y no como un Estado que vele y trabaje por cada uno de sus ciudadanos. Próximamente estarán juramentando los 130 funcionarios del Congreso. Eso es lo que son, funcionarios privilegiados del Estado, que no ,les costó nada más que ser ciudadanos y la mayoría con procesos judiciales. Son ellos los que tienen a la mano el poder legislativo para aprobar las leyes. No comparto la maximación de calificativo de “padres de la patria”.

Es utópico que aprueben una ley que les baje el sueldo grosero que reciben; es utópico que anulen esa ley que le permite ganar a un ex presidente el sueldo de presidente para toda su vida, tan solo por haber llegado al más alto poder y haber permanecido 5 años como jefe de Estado; es utópico que anulen esa ley que les permite ganar 14 sueldos al mes y con doble sueldo por encima; es utópico que anulen esa ley que les permite recibir miles de soles por gastos de instalación; utópico al mismo tiempo que anulen la ley que les permite tener resguardo policial, y otros gastos adicionales de grandes privilegios que del bolsillo del congresista no sale absolutamente ni un sol. Todo esta cuenta voluminosa el Estado paga para que mantenga a cuerpo de rey a estos funcionarios, mientras que la gran masa de la ciudadanía, luego de haber sufragado queda igual y hasta amenazado por multa cuando ese ciudadano por ex motivos no fue a las urnas a sufragar.

También es utópico que esos funcionarios del Congreso aprueben una ley donde el sufragio electoral sea voluntario, como en los grandes países donde la madurez política le lleva al ciudadano a sufragar si quiere o no sin ser amenazado por ninguna multa como sucede en los países pobres de madurez política como en el nuestro.

Es utópico que desde el Congreso salga una ley que permita un solo representante por cada departamento, no la cantidad de representantes como hoy. Es utópico también que esos señores del Congreso aprueben una ley a favor de todos los trabajadores del país para que tengan un sueldo digno y no el sueldo miserable de hoy, como el sueldo de los maestros por ejemplo, que muchos altos funcionarios se dan o se dieron el lujo de decir como el ex homicida Alan García, que dijo que fue hijo de una ex maestra, y estando en el poder como jefe de Estado en dos oportunidades, en su primer periodo el magisterio fue un gran mercado público que se vendían las plazas al mejor postor, en su segundo gobierno, quiso dignificar esta carrera luego de embarrarlo en su primer periodo.

“Dignificación” que se convirtió en exigencia y rigor para que el docente trabaje más de lo que recibe. Todo estaría bien que exijan académicamente al maestro todo lo que quieran, pero que sean coherentes también en satisfacer económicamente al maestro, pues esto se revertirá en mejor actividad pedagógica con buenos resultados de aprendizaje y enseñanza al estudiante.

Si todo esto es utópico. ¿Qué sentido tiene que el señor Vizcarra estos días está que conversa a más no poder con cada una de las bancadas y grupos políticos? ¿Qué conversan? ¿Firmarán algún pacto de buena gobernabilidad? Si solamente es para que gobierne con toda tranquilidad del mundo sin ningún aprieto; si solamente es para que los congresistas acepten todo lo que venga del ejecutivo, poco o nada lo que se proponga el legislativo, como los aspectos en líneas arriba que le iba dando cierto matiz utópico a ciertas leyes, entonces los dos poderes (ejecutivo y legislativo), estarían desvinculadas de sus sagradas actividades gubernamentales como funcionarios del Estado.