El universo de las redes sociales


Me motiva escribir el presente artículo por el ameno texto de Renato Cisneros quien, en la revista SOMOS, del sábado pasado, publica un texto interesantísimo sobre las redes sociales y su impacto y lo imprescindible que ya es en nuestras vidas. ¡Y vaya que lo es! Porque, aunque seamos adictos racionales y lo usemos en la medida de las necesidades urgentes de comunicación, ya no podemos estar sin ellas como si fuera una amante. Estar sin ellas es como estar incomunicados y no saber nada de nuestros buenos amigos como no lo podrían ser Becerril ni Mulder, por mencionar a algunos, “políticos” que están en las antípodas de la decencia y de las buenas maneras.

Renato Cisneros nos presenta a través de su columna “A quién le importa”, el artículo ´Baño de realidad con burbujas”, la realidad de lo que son las redes sociales, nombre con los que se conocen a las plataformas Facebook y Twitter, que ya se han hecho indesligables de nuestra cotidianeidad, porque ya no podemos vivir sin ellas, aunque yo, lo digo con sinceridad, me autobloqueo especialmente cuando me encuentro con algunos sujetos que en el “Face” sacan a relucir lo que verdaderamente negativos que son. Pues creo, y de repente no soy el primero en decirlo, las redes sociales son el diván en donde los psicoanalistas encuentran sus delicias examinando a muchos o a todos nosotros. Porque el nuevo refrán sería: ´Muéstrate qué y cómo escribes en las redes y nos demostrarás quién realmente eres´.
“Si los espacios virtuales en línea van a ser nuestros nuevos hogares, convirtámoslos en lugares hermosos y agradables para vivir. Lugares que sintamos propios, donde lleguemos a conocernos, donde realmente queramos ir, no solo de visita, sino incluso para llevar a nuestros hijos”, cita Renato Cisneros al activista norteamericano Eli Pariser –no lo conocía, confieso-, este que plantea que las redes sociales Facebook y Twitter “deben ser entendidas como ciudades”, que nos ayuden a desvincularnos de los problemas y dramas cotidianos, aunque ahora ya no tengamos al anterior Congreso. Pero un complemento de esas ciudades virtuales será la realidad del Gran Bosque Urbano del Bajo Mayo, que estamos exigiendo.

Las redes sociales son pues, esos espacios en donde todos nosotros podemos enterarnos de a quienes les importamos realmente, solo con conocer cómo escriben. Y descubrimos con ¡horror de horrores! que muchas personas que han vendido la imagen o marca de cultos y preparados son sujetos indeseables, sobre todo si sus líderes o sus creencias políticas son cuestionados. Como escribe Renato Cisneros, las redes sociales o “ambientes digitales agradables”, citando a Pariser, son esos espacios que “saca a relucir nuestro variado catálogo de fobias, prejuicios y resentimientos”. Pero también es la oportunidad en las que algunos pretenden hacernos creer que son muy importantes y principales.
Las redes sociales son ya espacios en donde una vez que entramos ya no podemos salir. De repente necesitamos ya un pequeño manual de uso, sobre todo en las instituciones públicas. [Asociación para el Desarrollo Comunicando Bosque y Cultura].