Alivio social

 Alivio social

Cuando una carga se quita de encima el cuerpo siente alivio. Cuando arrogantes individuos están todos los tiempos llenos en los medios de comunicaciones y las redes sociales, de verdad, son cargas sociales pesadas, que los pobladores apagan con ira sus radios y televisores, por solo no escucharlos y verlos. Conocidos los resultados de las últimas elecciones congresales, se percibe a lo lejos que el pueblo experimenta alivio social, especialmente porque muchos de los ex congresistas patearon el tablero en ésta justa electoral, especialmente dos que cansaron al pueblo hasta el hartazgo: un barbón que estaba más de una década en el cargo y simplemente el pueblo desconoce resultados de propuestas legales en bien de la comunidad; una chica de tez blanca de cabellos ensortijados, que daba rabia donde se encontraba, que en su pueblo la declararon como persona no grata, que cuando recorría los mercados recibía los improperios más denigrantes de todos los calibres; es decir, se ha convertido en una persona detestable. Es lamentable que alto porcentaje de los congresistas disueltos haya salido con esa negativa imagen. Sin embargo, alrededor de 16 de nuevo ha postulado con la intención de regresar a ocupar el cargo. La población no entiende: “Si han demostrado incapacidad de cumplir con su función congresal ¿por qué intentan de nuevo ocupar el cargo?” En cambio, dado el flagrante rechazo de la población a los congresistas disueltos, la actitud del ejecutivo encuentra notoria justificación de haberlo hecho. Sin embargo, la perorata de los disueltos congresistas ha sido, sigue y seguirá siendo de confrontación directa al Presidente de la República, como si su fuero personal de odio fuera compartido socialmente con los pobladores. No se quiso entender nunca que la función congresal está orientada a proponer y aprobar normas legales que solucionen problemas nacionales, no de un grupo partidario, de un familiar. Tantas fueron las mentiras que se inventaron que solo ellos creyeron y daban por ciertas, quizá porque vivían en su falsa burbuja de soberbia, como si aquel vacío nunca se reventaría y que jamás volverían a ser personas de a pie. También pretendían hacer entender que no deberían ser congresistas personas nuevas porque desconocen los manejos congresales y que solo ellos podrían serlo, por su vasta experiencia. Pero, ¿experiencia de qué? De hacer aberraciones. Por favor. ¡Qué alivio social!

En el pueblo, se siente el alivio social. Ahora, a cruzar los dedos, porque muchos se preguntan sobre si el remedio ojalá no sea peor que la enfermedad. Las frases de campaña se quedaron en frases. Los destinos del país no pueden sustentarse solo en frases, sino requiere de seria planificación, tomando en cuenta el planeamiento estratégico del país hasta dentro de diez o quince años. No se puede perder tiempo en caprichos personales. Las remuneraciones de los congresistas se dan con los recursos de contribuciones de los pobladores, para que los servidores públicos cumplan debidamente con sus básicas funciones. Las revanchas de odio que se hagan con sus propios recursos y no con los del pueblo. Hay que demostrar un mínimo respeto al pueblo.

La descarada hegemonía en elevado número de congresistas de un grupo partidario del parlamento anterior, en éste nuevo esa no ocurrirá. Afortunadamente esa hegemonía congresal estaba sin el control ejecutivo. Si eso hubiese ocurrido, la hecatombe socio económico y cultural del país estaba asegurada. Sin embargo, aun así, esa hegemonía parlamentaria hizo estragos socioeconómicos. ¿Qué hubiese pasado si esa hegemonía estaría en manos de otro grupo de verdadera vocación política? Quizá el país experimentaba logros importantes. Con la radiografía del comportamiento congresal anterior, podemos tener lectura clara de la clase política que vive en nuestro territorio. Del nivel de educación, instrucción del pueblo. De grupos sin preparación en temas políticos, que están confundidos de la ciencia política con intereses económicos personales. Alguien dijo algo así: “Si alguien está preocupado en temas económicos personales, que se dedique al comercio, no a la política”.

Con la conformación de integrantes diversos, el nuevo Congreso ostenta buena oportunidad de hacer bien las cosas legislativas, es más, cuando la población siente ese alivio social, de estar libres de gentes contaminadas de maldades.

La celebración de la última elección congresal debe ser del pueblo en su conjunto, por estar al fin con alivio social. Al parecer, las agrupaciones que supuestamente ocuparon los primeros lugares, carecen de suficiente base social como para pretender festejar, porque de nuevo aparecen cabezas que casi están contaminadas de pasados penumbrosos, que, en vez de acercarse al pueblo, esas presencias hacen que éste de nuevo progresivamente se aleje. En vez de celebrar por exiguos logros que son reflejos de errores de otros, póngase a trabajar en masa en beneficio del pueblo, así como lo hizo uno que otro congresista, que se ha ajustado el cinturón, desenmascarando abiertamente la corrupción congresal. El alivio social, ahora permite vislumbrar alguna esperanza de desarrollo comunal.

 

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