El papel de los microorganismos

 El papel de los  microorganismos

Los humanos poco tiempo dedicamos a los microorganismos. Socialmente los tratamos con exagerada indiferencia, aunque sobre ellos existe arduo estudio de la ciencia. Existen serias opiniones, de entendidos y escritores, que la población humana será diezmada hasta casi quedar en nada, a causa de masiva invasión de microorganismos. Los microorganismos son seres vivos, tal como las plantas, los animales y los seres humanos. Necesitan alimentarse para vivir y perpetuar su especie. Viven sobre la tierra, en el aire, en agua, dentro del suelo, aún en difíciles condiciones. Están mejores adaptados quizá que los macro organismos. La diferencia más evidente con los organismos que vemos está circunscrita a su tamaño; después, sus fisiologías o funcionamientos son similares, quizá menos complejas, pero con idéntica eficiencia. Casi todas las enfermedades de plantas, animales y seres humanos son causadas por la invasión de microorganismos. Ellos siempre están presentes. Estudios calcularon que en un cubo de espacio aéreo pululan de manera natural alrededor de diez mil esporas (semillas) de hongos, ávidos de posar y vivir en medios óptimos de vida. Las plantas, animales y seres humanos viven en medio de esa gran cantidad de “semillas” de hongos; claro, como nadie los ve, no los espantan; pero, hagan lo que quieran, ellas siempre estarán allí, esperando oportunidades de alimentos. Todo ser humano, en algún momento ha enfermado por convertirse en alimento de microorganismos. Las ciencias médicas humana, animal y vegetal, se han enfocado en matar a los intrusos invisibles; pero, éstas curaciones o prevenciones, han sido y serán siempre pasajeras o temporales, porque en cualquier momento, los cuerpos hospederos de nuevo se vuelven susceptibles y se convierten en agradable alimento de éstos bichos. Muchas de las medicinas aplicadas para diezmar las poblaciones de microorganismos, generalmente no son adecuadamente administradas y matan solo a una parte de ellos y la otra sobrevive y adopta tolerancia a dicho medicamento. Hay padres de familias y personas adultas que disponen la administración de medicinas sin prescripción profesional, en ese caso, se hace más daño al enfermo y se genera tolerancia de los microorganismos sobrevivientes al medicamento.

Los microorganismos están en todo el cuerpo: pies, manos, boca, nariz, ojos, sobaco, cabeza, genitales, terminales digestivos, ombligo, etc. Ningún ser vivo está exento de llevar en su cuerpo algunos miles de microorganismos. Están esperando la oportunidad de debilidad del sujeto para proceder a su alimentación y reproducción masiva. Muchos de ellos viven en las partes internas de los cuerpos. La broma de que alguien está “volando”, cuando sus axilas emanan nauseabundos olores, se debe a la alimentación de específicos microorganismos de los sudores axilares. Los “malos olores” bucales se deben a que microorganismos se están alimentando de restos alimenticios provocando masivas putrefacciones orgánicas. Sin ellos, los restos alimenticios se llenarían entre los dientes y encías que quizá la persona no podría hablar. Cuando alguien tiene una herida, a pocas horas se evidencia progresiva infección, debido a la proliferación de microorganismos que se están dando gigantesco banquete. Algo similar ocurre cuando un trozo de carne se encuentra expuesto en la atmósfera. Los malos olores son las reacciones químicas de las glándulas salivales de los pequeños seres con las proteínas alimenticias. Cuanta más rica es la comida, referida a la cantidad proteica, hay pronta infección y densos malos olores; en cambio, cuando se trata de algunos carbohidratos transformados como las galletas, pueden estar expuestas allí por mucho tiempo y nadie se acerca a comerlas, es posible, por su bajo contenido nutritivo proteico.

Pero, no solamente los seres humanos y animales tienen el privilegio de interactuar con los microorganismos. También conviven igual con las plantas y el suelo. Todas las plantas tienen enfermedades varias cuando en algún momento se vuelven susceptibles para alimento de microorganismos. Existen hongos que se alimentan de plantas y partes específicas, como la monilia de cacao, la escoba de brujas, la tristeza de los cítricos, la virosis de la papaya, el arañero del cafeto, el pie negro del cafeto, etc. Los ingenieros agrónomos saben que la solución no solamente es el control con productos químicos, sino existen factores exógenos y endógenos a tomar en cuenta para la masiva proliferación de esos microorganismos.

Los suelos agrícolas superficiales, son materias vivas que dan vida a las plantas, insectos y microorganismos. El suelo es la parte superficial de un terreno y es de color negro oscuro. Adquiere éste color por la presencia significativa de materia orgánica descompuesta. Ésta materia orgánica proviene de las plantas y animales que han dejado de vivir y sus restos se convierten en abonos para los seres vivos de las siguientes generaciones. Una hoja, un tronco, un animal, se convierten en abono orgánico, gracias a que los microorganismos se alimentan de ellos. Entonces, éstos organismos, que no los vemos, juegan papeles muy importantes para la vida del hombre, plantas y animales.

 

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