Un día en el gran bosque urbano


Había un calor sofocante en la ciudad de Tarapoto ayer domingo de enero del año 2030 cuando decidimos pasar un día de campo en el Gran Bosque Urbano del Bajo Mayo, idea nuestra que recogió el arquitecto Tedy del Águila Gronerth cuando se desempeñara como alcalde de la ciudad teniendo coraje y decisión en declarar de interés público el contar con un gran bosque urbano en un momento crucial cuando todo el Bajo Mayo se había urbanizado y los habitantes se habían apropiado de las fajas marginales de los ríos, los riachuelos y de toda fuente de agua. Es justo también reconocer la decisiva participación del ingeniero Leonardo Hidalgo Vigil, regidor municipal entonces.

El Gran Parque del Bajo Mayo se ha convertido en un oasis dentro de un acelerado proceso de desertificación y urbanización terrible y como consecuencia de ello el turismo se había deteriorado seriamente en la región San Martín. Lo que habría sido futuro promisorio se había destruido por no tener autoridades con visión de futuro. Las entidades públicas tampoco funcionaron y solo se excusaron con decir que eran solo normativos.

Habían pasado veinte años desde que la idea de mi señora haya fructificado y hecho realidad. En ese domingo estival disfrutaba con mis hijos, mis nietos y bisnietos de un ecosistema natural de bosques. El Gran Bosque del Bajo Mayo ya había adquirido fama mundial por su belleza natural y ser un espacio público y de encuentro. En el recodo de un camino interior me había encontrado con dos ex gobernadores regionales y dos ex alcaldes que no le dieron importancia a nuestro proyecto y que, casi con sentimientos de culpa, solo atinaron a decir que sus asesores nunca les comunicaron o les escondieron la iniciativa.

En las quinientas hectáreas del gran bosque se conservan poblaciones endémicas y están representados cinco mil especies forestales. La organización Comunicando Bosque y Cultura, conjuntamente con la Dirección Regional de Agricultura, había sido autorizado a utilizar veinte hectáreas para recuperar especies nativas que estaban desapareciendo. De pronto aparecieron los periodistas Héctor Morey Zumba, Adolfo Fasando Pinchi y Marco Carrillo, los únicos hombres de prensa que recogieron la propuesta y me entrevistaban en la radio. Los diarios AHORA y VOCES también apoyaron la iniciativa. La gestión de este gran bosque es compartido entre el gobierno regional, la municipalidad de San Martín y la organización Comunicando.

El Gran Bosque del Bajo Mayo es el resultado de tener coraje para anticiparse a los desastres y ejemplo de autoridades con visión. Está sirviendo de modelo para crear otros parques en otros países del Tercer Mundo. Es el remanso para recuperar nuestro equilibrio mental, olvidarnos de los malos políticos y encontrar paz y tranquilidad. Se hizo posible porque supimos entendernos. Un día es poco para recorrerlo y disfrutar de la brisa de su follaje, el murmullo de sus arroyos y el canto de los rimurucuis y los Víctor Díaz. Son las seis de la tarde y abandonamos este paraíso para reencontrarnos media hora más tarde con una nueva ciudad Gótica, sumida en el caos y sin futuro. [Comunicando Bosque y Cultura]