EL DILUVIO DE FUEGO: (Un enfoque de Unión entre Ciencia y Religión)


Muy triste ha sido para el mundo contemplar los infernales incendios que han diezmado a Australia en este último mes, matando a gran parte de su flora y fauna, así como dejando damnificadas a millones de personas. Otra de las feas noticias es el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos de América e Irán por el asesinato (ejecutado desde un dron) del gran mariscal de Irán y cuatro de sus acompañantes, hecho ordenado por el presidente Donald Trump, según él, para prevenir ataques terroristas.

Estos nefastos acontecimientos nos recuerdan las menciones de diferentes fuentes de la Gran Tradición Iniciática (en especial la vertiente del Cristianismo Esotérico, como por ejemplo Joaquín de Fiore) que profetizan al final de los dos mil años de la “Era del Hijo” (año I hasta 1948 d.c) el período de Transición (siglo XX) hacia el establecimiento de la “Era del Espíritu Santo” o, de fracasar, caer en la hecatombe mundial por el anunciado (pero no inevitable) DILUVIO DE FUEGO.

A este respecto de la realidad profética, interpretada científicamente, el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares (www.magnanet.org) aclara que:

“La crítica moderna puede interpretar el enigma de los profetas, atribuyéndoles el don particular de juzgar profundamente la filosofía de la historia, es decir, una impresionante potencia de deducción, un sentido crítico excepcional sobre el sentido de la historia en base a la ciencia planetaria y a la intuición profética que es la culminación de un razonamiento y no un presentimiento vago (…)”

En ese sentido, los Apóstoles, Profetas y sabios cristianos han mencionado la alarmante posibilidad alternativa de un Diluvio de Fuego:

“…el comienzo del siglo XX había coincidido con el del “PERÍODO DE TRANSICIÓN” entre el Ciclo del Hijo que llega a su fin, y el del Espíritu Santo que se aproxima, y hemos llamado la atención sobre la grave responsabilidad que incumbe al hombre de hoy en cuanto al cumplimiento de este período. En efecto, no es imprescindible esperar que, en caso de fracaso, el mundo tendrá la posibilidad de volver a una especie de “STATU QUO ANTE” [estado de las cosas antes de la “civilización”, o lo que refería Albert Einstein de “volver a la edad de piedra”]. La Era del Espíritu Santo tiene, por así decir, una doble cara —la del reencontrado Paraíso y la del Diluvio de Fuego. Dios, no lo olvidemos, es también un Fuego Devorador: en caso de fracaso, la situación evolucionará rápidamente hacia un cataclismo escatológico.”

“…todo el mundo se da cuente perfectamente que, si las Naciones Unidas desaparecen, la situación internacional se agravaría todavía más y se acentuarían las posibilidades de una tercera guerra mundial. (…) terminaría verdaderamente con un incendio general del planeta, abrasado por el fuego y las llamas de las explosiones atómicas.”

En la segunda epístola de Pedro leemos:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas (…) la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”

Y en Lucas 17:28-31: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. ASÍ SERÁ EL DÍA EN QUE EL HIJO DEL HOMBRE SE MANIFIESTE.”

¿Quién no evocaría esta FUNDICIÓN DE LOS ELEMENTOS con el inicio de la Era Atómica en que las bombas ya la han realizado? Este hecho coincide con la manifestación del HIJO del HOMBRE en su Segunda Venida, encarnado por el Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière en 1948 a los 33 años, cumpliendo su MISIÓN PÚBLICA para establecer la Era del Espíritu Santo (Tercera Persona de la Trinidad: Padre, Hijo E. Santo equivalente en la Escuela Sánscrita con la Trinidad: Brahma, Vishnú, Shiva y entendido hoy como VIDA-FORMA y PENSAMIENTO) o la ERA DEL PENSAMIENTO (El “Alma Rectora del Universo”, el “Sublime Pensamiento de Dios”) en la que por fin la Humanidad tiene la posibilidad de integrarse al Pensamiento Divino a través de la OBEDIENCIA a las LEYES DIVINAS Y NATURALES (vegetarianismo naturista, búsqueda de la sabiduría, bondad, abnegacion, etc.).

Este Diluvio de Fuego puede también ser entendido como el CALENTAMIENTO GLOBAL que ya nos amenaza gravemente, asimismo las grandes ACTIVACIONES VOLCÁNICAS que aniquilarían a la humanidad (ver la amenaza de YELOWSTONE en Estados Unidos) con las cenizas que impiden la benéfica Luz Solar. También la destrucción de la protección magnética y del ozono atmosférico, etc.

A todo esto, concluye el Maestre Dr. Serge Raynauyd de la Ferrière:

Este “fin del mundo” (o mejor dicho de un mundo, es esperado en todas partes y todas las profecías lo mencionan) puede ser evitado, sin embargo, mediante la emanación de fuerzas armónicas (…) En pocas palabras, el desequilibrio que se hace más y más fuerte y que será la causa de un enorme cataclismo proviene del estado de alma de la mayoría de los humanos, por lo cual bastaría educar suficientemente aprisa a la humanidad para evitar esa gran catástrofe y dicha educación viene a quedar en manos de los Iniciados (www.magnanet.org) quienes van a intentar una prolongación de la raza humana.”