Si te duele, es buena señal

 Si te duele, es buena señal

Camina lento, como si cada paso fuese un segundo de vida. El Koala es un animal normalmente silencioso, pero ahora grita desesperadamente de dolor por las quemaduras y por ese infierno rojo que arrasa con su hábitat.

Calcinados por las llamas o muertos por la falta de alimentos y refugio, al menos 480 millones de animales están siendo víctimas de los devastadores incendios forestales que arrasan desde setiembre Australia. Hay cálculos que unos 8.000 koalas han muerto por los incendios en el norte de Nueva Gales del Sur y cerca de 30% de su hábitat ha resultado afectado.

El fuego crece incontroladamente, los animales corren despavoridos, algunos mueren en el intento y otros sobreviven, pero no se sabe cuánto tiempo más soportarán todo este desastre climático.

Mientras esto sucede, en casa seguimos desperdiciando el agua, utilizando plástico, tirando la basura en la calle, incluyendo en nuestras vidas elementos tóxicos, talando árboles, matando animales, contaminando ríos. Hacemos de todo para acabar con el planeta. Y claro, solo decimos “pobres animalitos”, cuando ellos mueren por nuestra culpa, por culpa del humano que destruye, por eso humano que solo piensa en sí mismo, por ese humano que no le importa nada más que satisfacer sus necesidades del momento.

Si creemos que lo que sucede en Australia es ajeno o lejano a nuestra realidad, estamos totalmente equivocados, porque sin ir más lejos, en la selva peruana cada vez hay menos agua y ni qué decir de otros sectores del país. Las sequías son más prolongadas y las temperaturas cada vez son insoportables, eso sin contar que Pastoruri, el glaciar más importante del Perú y el mundo, está a punto de desaparecer. ¿Todo esto es lejano a nuestra realidad?, la respuesta es: NO.

No puedo estar feliz por el inicio de este año, por que en tan solo 9 días del 2020, el panorama en Australia es espeluznante y en Perú ya tenemos registrados 2 feminicidios, más de 6 intentos de feminicidio y una violación a una menor de 8 años. Y para variar, podría desatarse una tercera guerra mundial entre Irán y Estados Unidos. Todo esto parece sacado de una escena de una película de terror en la que relatan cómo se extinguirá el mundo.

No tendría corazón si las imágenes que circulan en redes sociales y en medios de comunicación no me conmovieran, pero soy humana y todo lo que está sucediendo en el país y en el mundo duele en el alma.

Para mí la tercera guerra mundial es la que se está viviendo a consecuencia del cambio climático, esa guerra es la que está trayendo dolor y muerte en personas, flora y fauna. Esta guerra es tan peligrosa que no hay arma creada por el hombre que pueda detenerla. ¿Acaso un misil puede detener el incendio y las muertes en Australia? NO. Sin embargo, las autoridades solo se preocupan en pelear por petróleo, poder o simple venganza.

Hoy decidí hacer una pausa y escribir sobre lo que está sucediendo en Australia, porque es algo que no es lejano a la realidad sanmartinense, por eso pido un segundo para tomar conciencia y empezar a cambiar nuestras acciones. Si nos comportamos amigablemente con el medio ambiente, podremos vivir más años en este paraíso llamado tierra y por ende, nuestras generaciones podrán disfrutar de todo esto. Que tu mano construya un lugar mejor y no destruya el que ya tenemos.

Que todo el terror de Australia nos duela, que nos duela la muerte de los Koalas y todas las especies que no pudieron salir de las llamas, que nos duela las personas que protegen a sus familias en el mar bajo ese cielo rojo incandescente.

Si te duele, es buena señal, porque ese dolor te hará mejor ser humano y tus actos cambiarán para bien. Y a ti ¿Te duele?

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