A tres semanas, ¿Que debe hacer el nuevo Congreso o donde están los que iban a cambiar?


A 20 días de elegir el Congreso Complementario, no hay reflexión cívica en la población y menos una agenda mínima por cumplir. En círculos familiares y amicales, las personas avistan votar en blanco o viciado, según ellos, para expresar su posición, que, en realidad, no es ninguna posición.

Votar por nadie o frustrar el voto favorecerá al que mejor haya movido su mensaje, con actuaciones dramáticas y populismo en especial. No vemos, en las pocas y mínimas exposiciones, nada concreto, ni las tareas por las cuales se disolvió y ahora se abrirá el Congreso.

La primera misión será revisar y continuar las reformas en el sistema judicial y seguir con los cambios. Como lo escribimos la semana pasada, no percibimos ni expresan los postulantes una opinión clara al respecto y menos un acuerdo de los partidos participantes en base a una línea de trabajo en este tema. No hay unanimidad en los criterios con los que se trabajará.

También se deberá trabajar a fondo las reformas electorales y las del Estado mismo, que tiene que ver con la “GOBERNABILIDAD”. Hay que lograr, en consenso democrático, el avance de las instituciones que rigen nuestro país para dejar de enfrentarnos.

Destacados politólogos coinciden en que es necesario un Senado, una segunda cámara de reflexión, que se elija al parlamento en la segunda vuelta electoral, para evitar los desbalances de mayoría y fortalecer con una bancada mayoritaria al elegido como presidente. Así mismo, permitir la reelección congresal para no perder la experiencia adquirida y premiar al mejor congresista.

Otra función básica será la de fiscalizar todo lo trabajado. Asumir el papel de enfrentar a la corrupción, rol que el presidente Vizcarra dejó en manos de los fiscales del caso Lava Jato. Aquí vemos que se actúa con un interés, que va más allá de hacer justicia y parece que no se juzgan con pruebas claras y objetivas, para que no quede duda de un buen proceso.

Preocupa entonces que no estén sobre la mesa estos elementos de valorización para otorgar nuestro voto. Preocupa más que los postulantes no estén “a tono” para el concurso que se convoca y ofrezcan seguridad ciudadana, respeto al medio ambiente y otros temas que deben de estar, pero deberían de ser los del segundo orden, porque VIZCARRA disolvió de facto el Congreso para tener uno mejor.

A tres semanas de elegir al Congreso Complementario -el nuevo Congreso- no hay interés en el proceso, en las ofertas y menos en cuál debe ser la agenda o las tareas del nuevo Congreso. Los que seguimos de cerca el tema, hacemos un parangón como las barras del fútbol y nos preguntamos: ¿y dónde están los que iban a cambiar?”. No se oye, no se escucha.

Tenemos que encontrar a las personas idóneas para este trabajo, tenemos que postular a que en el Perú haya organizaciones políticas que propongan los cambios, de manera colegiada y con la seriedad que demanda la situación que vive nuestro país.

En esta era de la velocidad en todo, no hay tiempo para largos discursos ni análisis gigantes ni presentaciones honorables. La gente dispara, condena o glorifica en el espacio virtual de las redes o el espacio de la democracia más directa que ha podido haber. Sin embargo no es la mejor, por eso hay que ir más allá del impulso y pensar. Lo primero es definir las tareas del nuevo Congreso.