Año “Nuevo”: La falacia de Gregorio


Casi todo el mundo se rige hoy por el calendario gregoriano iniciando el año cada primero de enero, sin embargo, pocos se percatan que es un calendario establecido con criterios parcializados hacia una cultura (la cristiana católica occidental) aunque haya tomado vestiduras científicas. En efecto, “El calendario gregoriano es un calendario originario de Europa, actualmente utilizado de manera oficial en casi todo el mundo desde 1582, denominado así por ser su promotor el papa Gregorio XIII…” Ello hace que, de todas maneras, tarde o temprano, vaya a ser cambiado por el calendario verdadero y natural, regido por criterios ecológicos, científicos, matemáticos, astronómicos, objetivos, ligados con la realidad y por lo tanto, susceptibles de ser aceptados universalmente sin restricciones culturales subjetivas.

Como bien lo expresa el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière:
“Hacemos uso a menudo de frases hechas o aceptamos las concepciones de otros en nuestra expresión, mientras que, sin embargo, nuestra vida se encuentra en desacuerdo con semejante idea. Así, es corriente fijar fechas en el tiempo, según los años, aunque no sea difícil probar tan completo error. Hasta Carlos IX, el comienzo del año se festejaba el 1º de Abril, lo cual daba lugar a regalos y ofrendas; más tarde fue instituido el 1º de Enero como inicio del año y es una de las razones por las cuales el primero de abril es considerado (en Francia), aún en nuestros días, como una farsa. El “pescado de Abril” (costumbre de burlar a los amigos), consiste en hacer creer algo que no existe, como si se quisiese recordar que el primero de abril era un falso comienzo del año. El día del “embuste” está generalizado en regiones de la fe cristiana, pero el primero de enero no es más serio como inicio del año, ya que, en verdad, el 21 de marzo (punto vernal de la eclíptica, en el movimiento aparente del Sol) es mucho más “científico”. Más aún, los años contados después de la muerte de Jesús, fueron “escamoteados” en diferentes ocasiones y el calendario, cada vez mas transformado, ha sufrido por ello la “pérdida” de numerosos períodos, que pueden escalonarse quizás sobre una centena de años, desaparecidos así de la marcha oficial del Tiempo.”

“Pareceremos “chistosos” para los que celebran el Año Nuevo el primero de enero de cada año, como ellos mismos lo fueron anteriormente de los que quedaron por mucho tiempo todavía en festejar ese día en el cual el Sol pasa en su punto vernal de la precesión equinoccial”.

“Asimismo, sabemos ahora que científicamente es el 21 de marzo el verdadero comienzo del año, por ser marcado con un fenómeno astronómico; mientras el primero de enero queda como una fecha simbólica del calendario judeo-cristiano. MOTIVO DE NUESTRA MANERA DE CALCULAR LOS DÍAS DEL AÑO SEGÚN UN CALENDARIO ACEPTABLE PARA TODOS SIN IR AL ENCUENTRO DE NINGUNA RELIGIÓN Y POR FUERA DE TODAS LAS CONCEPCIONES LIMITADAS. Debemos primeramente ser UNIVERSALES y por lo tanto aceptar siempre y en todos los casos una actitud imparcial y sin tendencia al orientalismo no menos que al occidentalismo, una manera de actuar que no sea local, pequeña, divisionista, sino internacional, magna y unificadora.”

“En consecuencia, nuestro modo de totalizar los días según los grados del movimiento aparente del Sol en las constelaciones, es ya un principio elocuente de una moral mundial, capaz de ser aceptada por todos. Claro que el hecho de asimilarse así en las lecciones físicas de la Ciencia, no prohíbe también de estudiar los varios símbolos, ya que una de las grandes lecciones que traemos es la de analizar todos los aspectos de la vida, sacando lo mejor de cada disciplina científica y la quinta-esencia de todos los conceptos científicos”.

A su vez el Dr. David Juan Ferriz Olivares concluye:
“De ahí que el verdadero calendario anual corresponde cada 21 de Marzo por la posición de la tierra y el sol en el eje sensitivo del punto vernal (punto de primavera)…El Dr. Raynaud de la Ferrière le da a este factor un carácter importante para la cronología del futuro, recomendando el uso general del verdadero calendario, lo cual tiene no solamente una razón de la medición del tiempo verdadero en el ciclo anual de la Tierra y de sus estaciones, sino fundamentos ecológicos, meteorológicos y por lo tanto sociales. EL CALENDARIO DEBE ESTAR DE ACUERDO CON LA REALIDAD ECOLÓGICA DE LA TIERRA Y LOS EFECTOS PROPIOS DE SU MOVIMIENTO ANUAL.”

“Si contamos a partir del 21 de marzo el comienzo del año (…) esa nomenclatura astronómica es la más exacta DE ACUERDO A LAS VARIACIONES DE LA NATURALEZA Y CON LA MEDIDA REAL DEL MOVIMIENTO DE LA TIERRA ALREDEDOR DEL SOL, Y EL AÑO NUEVO ES UN AÑO NUEVO VERDADERO CON VERDADEROS CAMBIOS CLIMÁTICOS Y DE LA NATURALEZA. Ello no ocurre con los demás calendarios como el que se usa actualmente en el mundo occidental, ni con el chino, ni con el judío, ni con el árabe.”

“EL AÑO ASTRONÓMICO SÍ ES PROFUNDAMENTE REAL. Eso es, en primer lugar, cósmico; en segundo lugar, es ecológico: los pajaritos comienzan a cantar cuando llega el verdadero año nuevo de la naturaleza, las hormiguitas comienzan a salir, las abejas, otros animalitos de la fauna comienzan a animarse…EN FIN, AHÍ SÍ HAY UN CAMBIO, UN AÑO NUEVO”.