GENOVEVA DE BRABANTE Y PELAGIA VLASLOV. AMOR Y SACRIFICIO DE DOS MADRES


Emergen, la primera de una leyenda, la segunda de una novela. La primera crece en la memoria colectiva del pueblo; la segunda en el

corazón y la vibra de un poeta del pueblo: Gorki. La ejemplaridad que abrigan, los pradigmas que son, las hacen legendarias, míticas.

Genoveva de Bravante nos demuestra que las armas con las que lucha son las más humanas y espirituales: la abnegación, la valentía, el sacrificio, la fidelidad, se han dado siempre en la madre-coraje de toda época y lugar.

En la novela – “La madre” -, Pelagia Vlaslov, símbolo emblemático de la Revolución de Octubre, contra la dictadura de los zares; ante este heroico personaje que cautivó a la inmensa mayoría del pueblo ruso, Lenin exclamó: “La Madre ha conseguido más adeptos al partido que todos mis escritos”.

GENOVEVA DE BRABANTE

Esta leyenda alemana cuenta la historia de Genoveva y el Conde Sigfrido, quien después de casarse tuvo que marchar a la guerra para enfrentar a los musulmanes en España. Tal era la urgencia, que el Conde desconocía incluso del embarazo de su amada esposa, una mujer llena de nobles cualidades: laboriosa, afable, pronta a socorrer a los enfermos y necesitados.
Pero surgió la desgracia cuando Golo, que había quedado al frente de la corte y el Condado, abusando del poder, pretendiendo a la casta condesa; al verse rechazado, apuñaló al fiel mensajero de la condesa y cambió la información por falsas y denigrantes acusaciones y es así que Sigfrido la condenó a muerte junto con su hijo Benoni que tampoco reconoció. Genoveva desde el calabozo de “La Torre de los pecadores”. Logró enviar otra carta con la hija del asesinado contándole toda la verdad a su esposo, incluso le pedía misericordia para Golo y evitar más derramamiento de sangre.

En el bosque los verdugos se compadecieron de ella y del niño y decidieron dejarles con vida, llevando los ojos del perro como evidencia del ajusticiamiento y así engañar a Golo.

Siete años luchó la madre para sobrevivir – sin ver a nadie – con su hijo en una cueva cerca de un manantial alimentándose de raíces y abrigándose con pieles de animales; para el niño logró conseguir leche de una cierva del monte que domesticó
Mientras tanto Sigfrido estaba destrozado de dolor después de conocer la verdadera historia y Golo, conmovido por la bondad mostrada por la condesa, confesó arrepentido su crimen.
Quiso el destino que durante una cacería en lo más intrincado del monte, Sigfrido persiguiera una cierva que resultó ser la misma que alimentó con leche al pequeño, llegara hasta la cueva y se encontrara con su amada agonizante y a punto de morir. Logró salvarla.
Genoveva fue recibida con algarabía. La cubrieron con una corona de mirtos, símbolo de la inocencia.
Después de muerta le levantaron un mausoleo de mármol en su honor.

LA MADRE.- (Máximo Gorki)
Pavel, hijo mayor de Pelagia Vlaslov subsiste en un hogar cercado por la pobreza y la miseria y toda clase de privaciones, las que se ven agravadas por un padre alcohólico, irresponsable, con trabajos ocasionales, creando un estado de inestabilidad y zozobra, sobre todo debido al maltrato que le da a Pelagia, en una irracional vida de perros, que la ofende verbalmente y en ocasiones pasando del feroz insulto a los golpes. A su muerte, Pavel, apoya a la familia que el padre fue incapaz de sustentar. La casa del joven obrero comienza a ser frecuentada por conocidos y amigos que simpatizan con el movimiento revolucionario. Pavel termina abrazando esta causa y se decide a trabajar con propaganda marxista.

Paulatinamente surge en ella un sentimiento libertario y de derecho a la vida, algo que chocaba también con el accionar despótico que tuvo su marido que la relegó en una sociedad patriarcal y machista.

Pero la policía le sigue los pasos y la captura en plena acción en otra ciudad. Es maltratada física y verbalmente en presencia de la gente con el fin de escarmentar y sembrar el miedo. La madre se convierte en una mártir de la libertad y la revolución con su heroico ejemplo.