Supuestamente queremos un cambio, pero ahora, al margen de una campaña, al observar las redes sociales, veo las mismas preguntas


Por Dr. Gonzalo Gonzales. Abogado


1. “¿Quién es?”: El conductor de la radio o la TV está diciendo a qué hora, en qué canal, dial, frecuencia, radio (por poco hasta la marca da), web, cable, etc., lo/la va a entrevistar y, lejos de preocuparse por ver la entrevista, salen con esa pregunta.

2. “Recién ahora saluda”: Siempre saludó (pero no se tomó fotos en cada saludo), solo que ahora, que es candidato, tiene un camarógrafo que lo persigue y le toma fotos cada vez que lo hace.

3. “¿Qué méritos tiene?”: El que no tenían nuestros congresistas ‘disueltos’ o anteriores (ser honesto/honrado/transparente, trabajador, emprendedor, etc., en fin, muchísimas cualidades).

4. “¿Sabe de gestión pública?”: Tus congresistas ‘disueltos’ sabían de eso y mira lo que hicieron. Para eso el congresista nuevo llevará un equipo de trabajo. Evalúa si es chamba, si tiene su propia solvencia económica para afrontar la campaña (que no termine vendiéndose al aportante). Vota ahora diferente.

Nota: Si ves en su declaración jurada ante al JNE que ni la moto que maneja la declara como suya (pero lo ves en esa moto a diestra y siniestra, mañana, tarde y noche), DUDA de ese candidato. Si ves que declara todo su patrimonio y tiene 10 terrenos, 20 empresas, 1000 trabajadores, ¡no te asustes! ¡es honesto! ¿o prefieres al que esconde todo su patrimonio antes de entrar al Congreso porque -supuestamente- no tiene nada y que “pobrecito, hay que apoyarlo”? Allí deberías preguntarte sobre la oscura intención que debe tener para que tenga que esconder su patrimonio al postular.

5. “No es campechano”: Ya tuvimos -por ejemplo- una congresista ‘campechana’ que pechaba a todo el mundo (aquí en los altos de Inkafarma, en el mismo Congreso, bien campechana ella) y… ¿te satisfizo su desempeño? Tuvimos Mamanis recontracampechanos y… ¿no quisiste que se fuera del Congreso ni bien hizo su primera canallada?
(continuará…)

Ya dejemos de votar por la carita (“parece buena gente”), la actitud (“camina”), el ‘gesto’ (“me dio la mano y me regaló un taper”) y votemos por las buenas propuestas, los realmente chamberos, los que han hecho patria con su trabajo (no aquellos que han vivido mendigando chamba y pretenden seguir haciéndolo en el Congreso), los honestos, transparentes e íntegros.