El arte de gobernar


Aquel ciudadano que pretenda dedicarse a la política debe comprender que en toda organización confluyen dos escenarios: el interno y el externo. El no comprender esto hace que cuando les toque dirigir instituciones terminen sin pena ni gloria. El ser solo “buena gente” no le garantiza a nadie ocupar algún lugar en la historia.

A pesar del título, usted amigo no va a encontrar una regla o ruta, pues si bien los lineamientos podrían ser generales cada uno le imprime a su gestión un sello personal, propio e indeleble. Los elementos básicos, sin embargo, son la autenticidad y el compromiso, valores que no los encontramos en ningún manual o prontuario del arte de gobernar, si es que los hay. Obviamente, no encontrará procedimientos a tener en cuenta.

La Contraloría de la República está implementando el Sistema de Control Interno en las entidades del Estado. Este proceso ya va por más de diez años. Cuando alguna vez toqué este tema con un alto funcionario regional, me dio su opinión respecto al asunto: “Ingeniero Gallegos: ¿usted cree en estos asuntos?”. Bueno, aunque no se creyera en el proceso, para cumplir una función adecuada dentro del aparato del Estado bastaría con entender las leyes del procedimiento administrativo general, la ley de transparencia y conocer bien los reglamentos de organización y funciones de las organizaciones donde trabaja la gente. Pero ¡ni eso!

Vengo escribiendo sobre este asunto de gobernar desde hace más de veinte años. La tragedia de las instituciones es no saber a dónde quieren ir. Esto sucede porque ni el personal de confianza ni los otros no aportan al desarrollo de sus instituciones y menos del proceso en general. Algunos no saben ni por qué están en los cargos de confianza que ocupan. Alguna vez le pregunté a un viejo funcionario público ¿a dónde quería llegar? Su respuesta fue: “me faltan unos pocos años para jubilarme y no quiero meterme en problemas porque quiero salir con mi hoja de servicios limpio. La responsabilidad de designar a los funcionarios de confianza es del poder político.

En el primer párrafo de este artículo he mencionado que la filosofía de gobernar se centra en conocer bien lo que se tiene adentro (interno) para saber cómo vas a llegar a cumplir con los objetivos institucionales (externo). El estratega debe saber que si su entorno interno no funciona no va a cumplir con los objetivos para los cuales existen las instituciones que dirigen. En el Sistema de Control Interno se llama el ´ambiente de control´. En este aspecto, la Dirección Regional de Agricultura San Martín posiblemente sea la única institución del pliego que ha elaborado un diagnóstico de su sistema de control interno con bastante seriedad y convicción. Pero, debemos avanzar.

El arte de gobernar tiene sus principios y sus propios códigos, a veces arcanos y la literatura está llena de recomendaciones. Jeffrey Sachs lo resumía en pocas palabras: gobernar pensando en la gente y no en defender los privilegios de pocos. Cuando un funcionario, que depende del poder político, es obsecuente, ya el tiempo se habrá perdido. (Comunicando Bosque y Cultura).