Entre criollismo, santos y difuntos


Entre el último día de octubre y dos primeros días de noviembre, ocurren muchos acontecimientos que las personas se confunden. El 31 de octubre se escuchan músicas criollas en los restaurantes, en la televisión y las radioemisoras. Hay concursos, relucen las cuerdas de las guitarras y resuenan los cajones. Las canciones clásicas del zambo Cavero y de Luchita Reyes con el inconfundible acompañamiento de la guitarra del gran Óscar Avilés, invaden las áreas urbanas y rurales. Alguien rememora por una emisora: “Fue el 18 de octubre de 1944, cuando el presidente Prado promulgó el ‘’Día Central del Criollismo’’ en la Plazuela ‘’Buenos Aires’’ en la Plaza Francia. Pero, debido a la coincidencia con la festividad del Señor de los Milagros, la fiesta del Criollismo se trasladó al último día del mes, el 31. Pero, quien le dio mayor matiz a este género musical fue Felipe Pinglo Alva, cuyas canciones como El plebeyo, El huerto de mi amada y el Espejo de mi vida fueron el camino hacia la expansión popular de la Canción Criolla, más aún si fueron interpretadas por voces históricas del criollsimo como Jesús Vásquez, Lucha Reyes, Chabuca Granda y la guitarra del gran Óscar Avilés (https://www.deperu.com/)”. Muchos anuncian que mañana primero de noviembre se celebrará el día de todos los santos. Pero, para variar, la televisión también se llena de otra celebración pagana: lo llaman “Halloween”, que se empezó a usar en el siglo XVI y parece ser de origen escocés “All Hallow’s Eve” (víspera de Todos los Santos), que es una fiesta de origen pagano que se celebra la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y que tiene sus raíces en el antiguo festival celta conocido como ‘Samhain’, que significa “fin del verano”. Se celebraba al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al “año nuevo celta. Fue en 1840 cuando esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá, donde queda fuertemente arraigada (https://capital.pe/). Pero, el comportamiento de los medios de comunicación, de las instituciones educativas, de los padres de familia, resulta por demás extraño; pues, a sabiendas de que se trata de un culto pagano, que no es para nada bueno para el ser humano, porque no tiene ningún origen sobresaliente, se generan fiestas de enmascarados donde solo hay bulla y licor, sin embargo, la gente allí se atiborra; pero, no solamente las personas adultas participan de éstas celebraciones, los padres de familia visten a sus hijos de máscaras, cuernos y rabos, capas brillantes, que no lo expresan encerrados en locales, sino, salen con “orgullo” a mostrarse a las calles. Bueno, alguien dirá que se trata de chiste, en realidad, no lo es.

Llega el primero de noviembre, aquí en ésta fecha se celebra el día de todos los santos. “Se remonta al papa Gregorio III (731-741), quien consagró una capilla en la Basílica de San Pedro, a todos los Santos; y, arregló el aniversario para el 1 de noviembre. Más adelante, a mediados del siglo IX, Gregorio IV extendió la celebración a toda la Iglesia. En esta fecha, se venera a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico y por tradición es un día festivo, no laborable y de precepto para los católicos, es decir deberán participar de la Santa Misa. En muchas regiones de nuestro país, esta fecha religiosa es la antesala al Día de los Fieles Difuntos, popularmente conocido como Día de los Muertos, que se conmemora el 2 de noviembre (https://rpp.pe/). “15. Sino que, así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;16, porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16 – LBLA). Existe el llamado a todos de ser santos, que no es otra cosa que cumplir con los Sagrados Mandamientos de la Ley de nuestro Dios. Aquí no hay discriminación, porque el llamado es a todos, dependiendo a cada persona tomar la sagrada decisión de cambiar nuestra manera de vivir, pasando de nuestra ancha y holgada vida mundana a nuestra próxima forma de vida cristiana, que es simplemente diferente al mundo, pero agradable a Dios. Claro que no es fácil, porque seguir el camino de Señor es estrecho que conduce a la santa victoria.

Llega el dos de noviembre, la gente recuerda a sus difuntos. Todos sueñan que las almas de sus difuntos disfruten del reino de Dios. “El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonios de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios”, afirmó el Papa Francisco en 2014. El alma de la persona fallecida puede ir al cielo, al infierno o al purgatorio. Si va al purgatorio quiere decir que aún necesita purificarse, pero su destino será, en algún momento, el cielo. Por ello, los creyentes en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio con las oraciones, la limosna, y sobre todo con el sacrificio de la Santa Misa, para que puedan ir más pronto al cielo (https://www.aciprensa.com/). Por eso, entre el criollismo, santos y difuntos ahora estamos juntos y no confundidos.