Nos falta coraje contra la indignación


¿Podemos tener como referente lo que viene pasando en el vecino país de Chile? ¿Se acabó acaso la paciencia de los chilenos contra su gobernante Piñera? ¿En qué se diferencias los sistemas de gobierno chileno y peruano? Ya sabemos hasta donde fue la paciencia de los chilenos ¿Sabremos hasta cuándo será la paciencia de los peruanos con este sistema asfixiante, criminal y asesino del neoliberalismo, generadores de una nueva riqueza de unos pocos a través de las AFPs?

Los chilenos no quieren más a Piñera en palacio. Como bien podrían haber sentido la misma rabia contra Pachelet y otros gobernantes anteriores. Pues la madre de esta rabia largamente dormida en los chilenos, son los rezagos de la Constitución pinochista. Pues todos los gobernantes posteriores a este dictador, gobernaban entregados al nuevo sistema del capitalismo hambreador y oligárquico.

Lo mismo está pasando en el Perú. El Pinochet peruano llamado Fujimori, que emprendió desde el 93 con la redacción de una nueva Constitución, y que aplaudieron y siguen aplaudiendo toda la clase pudiente y capitalista, todos los gamonales empresariales y todos los medios de comunicación sin principio más que la oportunidad de aprovecharse de un sistema de gobierno que le paga facturas de millones para que se silencien frente a la injusticia y canten pajaritos de paz y crecimiento económico a la sociedad, confundiendo y adormeciendo la conciencia de la gente.

Los chilenos quieren que se vaya Piñera y exigen una nueva Constitución. Los peruanos hace ratos que hubiéramos exigido que se vayan antes que terminen su gobierno: Toledo, García, Humala, PPK y su remanente actual. Si algo rescatamos de Vizcarra, es haber clausurado a esa banda de mafiosos y usurpadores del Congreso. Por fin, -fue la reacción de la gente, fueron desalojados como ladrones de los intereses de los peruanos.

Pero seguimos con el mismo sistema neoliberal. Tendremos nuevas elecciones el 26 de enero. Llegarán nos guste o no nuevos rostros al Congreso. No creo que los desalojados vuelvan nunca más, salvo la torpe y mediocre mentalidad de la gente que no quiere aprender de los errores y fracasos de los gobernantes.

Estos errores y fracasos, estos robos al Estado y mafias políticas y económicas dentro del Congreso y de las demás instituciones públicas y privadas, seguirán vivitos y coleando y seguirán en aumento mucho más, si no se empieza a juramentar por una nueva República y para esto la gente del legislativo tienen que ser libres de toda hipocresía para jurar no por el dinero entusiasmados a recibir lo que nunca recibieron a montones; libres de toda hipocresía para juramentar no por los intereses personales y familiares, sino por la patria que no necesita mejor celebración por los 200 años de supuesta libertad, entregándole una nueva Constitución el 2021 donde se empiece a vivir una verdadera vida republicana.

Como lo dijeron las masas rebeldes de Chile, no solo están contra el costo abusivo de los 30 pesos por el pasaje del transporte, sino por los 30 años del neoliberalismo hambreador de las AFPs, que a millones de peruanos, chilenos y latinoamericanos se nos van robando la vida con los sueldos mediocres de cada trabajador, pero con los millones y millones de trabajadores que existen, ellos (las AFPs) lo invierten y lo capitalizan a sus propios bienes personales, mientras los trabajadores van muriendo prematuramente y sujetos a una edad de los 65 años para ser despedido del trabajo con más pena y rabia que gloria, recibiendo migajas como remanente, mientras ellos se llevan todo nuestro capital.

Al estilo y rabia de los chilenos que dicen: no tenemos miedo a la muerte, lo que tenemos miedo es hacernos viejo con este sistema injusto y hambreador.

Aprendamos la lección peruanos, no nos equivoquemos eligiendo a bastardos que se suben al carro de la política pensando salir de la pobreza y hacerse los millonarios; no nos equivoquemos volviendo a elegir a los fujiapristas que fueron desalojados por corruptos y mafiosos del Congreso.

Y si acaso nos equivoquemos, no echemos la cabeza como tontos derrotados, ni mucho menos nos conformemos con la mala suerte de tener siempre pésimas, corruptas y ladrones como autoridades. Levantémonos en coraje frente a toda indignación.