Servicios básicos con problemas


La prestación de los servicios de energía eléctrica y agua casi siempre está acompañada de serios problemas.

Una persona racional, que lleva vida normal, experimenta hasta el hartazgo cortes programados e intempestivos. Hace tres décadas, el pueblo sufrió éstos cortes, como consecuencia de voladuras de torres de alta tensión por algunos individuos. En aquel entonces, se carecía de red nacional de energía eléctrica. Las pocas ciudades conectadas sufrían éstos cortes.

¿Cuáles fueron los supuestos logros de éstas voladuras de torres?
En la actualidad, hay red nacional y se supone que el servicio sería eficiente, porque la energía proviene mayormente de la gran central hidroeléctrica del Mantaro. Sin embargo, los cortes son cada vez más frecuentes y la población no está informada. La pregunta común de la gente es: ¿por qué el valor del recibo cada mes viene mayor a pesar de los continuos cortes?.

Algunas personas se imaginan que los actuales medidores de energía eléctrica de las casas son biónicos que siguen funcionando aún no los llegue energía.

Otros individuos idealizan la posible presencia de seres extraterrestres o espíritus del mal, que hacen girar las agujas de los medidores aprovechando la ausencia de energía, como burlándose de los usuarios.

En algunas ciudades, se propalan noticias supuestamente justificadoras anunciando que se fue la energía porque el gallinazo se posó en el cable de alta tensión, o tal vez el picaflor, la yuracchupa o el rimuruco.

Mientras tanto, los equipos electrodomésticos se malogran, los estudiantes acuden a las velas, la gente anda por las calles cogiendo su shupihui.

INEI indica que “en el año 2014, el porcentaje de viviendas con acceso a la energía eléctrica mediante red pública alcanzó el 89,2%. El 89,0% tuvo el servicio todos los días de la semana. El 47,0% de la gente manifestó que el mes anterior de la encuesta tuvo interrupciones o cortes de energía eléctrica.

La Selva, con 56,5%, seguido de la Sierra, con 53,7% y la Costa con 40,5%. El tiempo promedio que duró la última interrupción o corte en las viviendas que tienen el servicio de energía eléctrica por red pública, fue de 10 horas” (https://www.inei.gob.pe).

La situación es mayúscula porque se trata del sufrimiento de la mitad de la población, tanto en ausencia de la energía como en el deterioro de gran cantidad de artefactos, que en general las sumas son cuantiosas.

Pero el problema también abarca al servicio de agua. En algún momento, una autoridad, quizá por lamentable ignorancia de la realidad, anunció trasladar agua del río Huallaga a la costa, sin imaginarse del daño criminal que estaría haciendo a la basta ecología.

El río Huallaga ahora no es el de majestuoso caudal de hace algunas décadas, pues, el río llora inconsolable, porque muestra triste sus intestinos y sus pocas aguas son contaminadas por millones de toneladas de residuos sólidos y millones de metros cúbicos de aguas servidas de los desagües de las urbes ribereñas.

La diversa y rica fauna de sus profundas entrañas se ve seriamente disminuida, porque además a éstas escasas aguas se da otro uso como el riego por bombeo y, también, los cascajos que le dan sostenibilidad son comercializados sin medida.

Pero, en ésta parte existen aguas de otros ríos y quebradas, que podrían ser utilizados. Hay agua, pero contaminada por el hombre. Las pocas aguas que provienen de las alturas son limitadas, porque de nuevo el hombre ha desboscado éstas áreas sin misericordia.

Agua podría existir de manera suficiente para las urbes, sin embargo, “el 87,1% de los hogares cuentan con abastecimiento de agua mediante una red pública” (https://www.inei.gob.pe). Solo una de diez capitales de provincias tiene servicio de agua durante todo el día. El 90% de capitales de provincias tiene agua racionada. Es increíble, que se haya querido dar agua para riego de un lugar donde las principales ciudades carecen del vital elemento para consumo humano.

El enfoque del agua debe estar orientado a su producción, es decir, propender tener llenos los reservorios, inclusive asumiendo periodos de sequía y de inundaciones. La producción de agua debe ser por gravedad, empleando el bombeo solo para casos de periodos temporales, por el elevado costo de mantenimiento, por la corta duración y por las fortuitas fallas mecánicas.

En cambio, también debe tomarse en cuenta, el servicio personalizado que se le debe dar al usuario, para disminuir al extremo mínimo, las fugas internas.

La situación va más allá de que el usuario pague el elevado costo de la tarifa por fugas no visibles, se trata de la innecesaria disminución de la producción. Entonces, la prestadora debe vigilar las fugas internas, procurando disminuir a cero, en cada domicilio. Por supuesto, el servicio debe pagar el usuario en cómodas cuotas. Así se estarían disminuyendo los problemas en éste servicio básico.