Pepe Fatama


Después de décadas Pepe Fatama decidió retornar a Chazuta para vivir entre los suyos lo que él llama sus últimos años. El retorno, más que la nostalgia de otros tiempos, le ha sabido a frustración porque de ese ambiente bucólico de los años cincuenta del siglo pasado se ha encontrado con otra realidad en ese nuevo escenario en donde ya casi nadie se conoce, ni le conocen. De esa vinculación de antaño prima ahora el individualismo y en donde todos se desesperan por querer ser competitivos.

Había salido en una balsa de topas para enrumbar al lejano Ucayali y ahora, en pleno siglo veintiuno ya no se siente entre los suyos. Recordó esas viejas relaciones con Marcelino Chashnamote, Gregorio Saavedra, Pablo Inzapillo, Amadeo Sangama, la familia Saurín, esta que dio varios alcaldes al pueblo, Crucildo Sangama, los Mozombite, los Sangama “Mudushos”, los Cenepo, todos ellos que ya no están. Pero tuvo una alegría inmensa al encontrarse con Moisés Tapullima Ojanama, quien se considera un hombre feliz por el privilegio de que por su chaveta pasaron cientos de hembras, según propia confesión.

La vida le enseñó a Pepe Fatama ser siempre una persona decente, porque el chazutino ancestral tuvo una cultura que tenía su fundamento en el respeto y en lo universal de los valores y que, lamentablemente, se ha perdido. Porque el auténtico chazutino, más que honesto siempre fue íntegro y representó la cima de lo auténtico. Pepe Fatama vivió un escenario en donde esos valores no solo se predicaban, sino que se practicaban. Se fue de Chazuta un buen día para buscar nuevos horizontes. Vivió esa época en donde la igualdad y la justicia se promovían en aquellos libros y si no se premiaban por lo menos se reconocían. Pues tal vez Pepe Fatama no sepa que esta generación se llena la boca de eso que llaman ´retención del talento´, ´reconocimiento del mérito´ y una sarta de sandeces y que ahora vivimos la cultura del procedimiento y pobre del funcionario que no sigue estas reglas porque ahí están los organismos de control.

Pepe Fatama es un hombre leído a pesar de todas las limitaciones que pudo tener en su larga vida. Porque como ciudadano no se puso excusas. Se ha dado cuenta que los políticos solo sirven a los grupos de poder y ha seguido con interés los acontecimientos de Chile comprendiendo la situación, aunque no del todo bien, pero intuye que es una reacción a la injusticia, a la desigualdad y a los privilegios descarados de un grupo socioeconómico dominante. Tampoco sabe, pero lo presiente, que los neoliberales le buscan otra justificación a esas protestas ocultando la realidad y solo diciendo que ´él modelo debe seguir´. Porque los “éxitos” del modelo no le han llegado a Pepe Fatama, pues no tiene seguro, no tiene una pensión, y las ´oportunidades´ no le llegaron porque no se llenó de títulos y cartones para, dizque, ser competitivo.

Pepe Fatama está nuevamente en su alguna vez legendaria Chazuta, pero está horrorizado, porque comienzan a lotizar las márgenes del río Huallaga y los invasores han prohibido el libre tránsito. Sabe, también, que las autoridades no funcionan, pero ha decidido alertar al alcalde del pueblo y a la Autoridad Local del Agua, para que tomen acciones. Es bueno saberlo: Pepe Fatama no se aguanta pulgas. [Comunicando Bosque y Cultura].