Pobladores de Chumbaquihui y el bosque


La comunidad nativa de Chumbaquihui, forma parte del distrito de Pinto Recodo, provincia de Lamas. Hace más de una década las autoridades han denunciado que “en la zona de su territorio denominada Achual, un promedio de 25 personas ha deforestado 15 hectáreas hasta el momento y se habrían adueñado de 5 más. Se trataría de pobladores de pueblos casi vecinos de Chumbaquihui. «Nosotros justamente para que respeten nuestros territorios nos hemos constituido como comunidades nativas, por lo que tampoco hemos tocado los bosques que hay en esa zona», refiere un comunero. El lugar en el que se han establecido los invasores son tierras en las que nace la quebrada Oroyacu, que desemboca en el río Mayo. «Actualmente somos 80 personas reunidas en las juntas vecinales quienes hemos tomado la decisión de echar definitivamente a los invasores que están en nuestro territorio», agrega el Apu (Diario Voces, 2007). La idea fútil sobre el bosque del común humano está relacionada solo al aspecto económico del hombre. Tanta es la magnanimidad de la ignorancia, en pleno apogeo de la ciencia, que el ser más inteligente, no valore la verdadera grandeza de la naturaleza, porque ya es su mal hábito, encasillarse en su grandioso egoísmo. ¿Quién es el ser humano para el bosque? No es más que una plaga que le desgarra el alma. El humano llegó a éstos maravillosos bosques recién hace una decena de miles de años; es decir, recién ayer. Sin embargo, “las teorías más aceptadas relacionan el origen de la biodiversidad en la Amazonía con los cambios climáticos desencadenados por las glaciaciones del periodo Cuaternario, en los últimos dos millones de años”. Según explica Isabel Sanmartín, investigadora del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC) y especialista en biogeografía, que dirige el equipo del CSIC participante en el estudio, “esta estrecha relación entre la historia geológica de la cordillera andina y la formación de la cuenca amazónica implica que todo trabajo que pretenda entender el origen de la mega-diversidad amazónica debe retroceder en el tiempo hacia los últimos 20 millones de años”. El buen entendimiento racional, debe hacer entender con meridiana claridad a la humanidad, la necesidad de rendir absoluto respeto a la casa que la cobija. El bosque muy bien puede seguir existiendo sin el hombre. Es el ser humano el que no podría vivir sin él. El cuidado de la madre naturaleza es de imperiosa obligación de cada viviente. Es la condición imperante para la vida. Se refiere a todo individuo que puebla la tierra. ¿Por qué entonces se delega ésta misión solo a comunidades nativas? ¿Acaso son solo sus integrantes los únicos que respiran el oxígeno?, ¿son los únicos que consumen agua?, ¿son los únicos que utilizan el suelo para producir sus alimentos?, ¿son los únicos que se sirven de los animales y las plantas del bosque? Por favor, si podríamos sacar lustre a nuestra natural inteligencia que Dios nos ha dado, alguna vez actuemos con sabiduría, respetando el bosque en su real naturaleza. Hace diez años, se ha maltratado a comuneros de la selva, por defender el bosque. Increíble.

Estudiantes universitarios hicieron importante estudio de campo. Visitaron la comunidad de Chumbaquihui, encontrando que mayormente las familias recolectan leña y madera (43%). También utilizan los frutos, plantas medicinales, semillas, hongos y caza de animales. La mitad de la población recibe alrededor de S/500.00 soles por actividades del bosque. Casi el 70% de los pobladores inició sus actividades del bosque entre 5 y 20 años atrás. Casi el 80% de los pobladores se siente satisfecho de las actividades que realiza en el bosque, es decir experimenta agradable sinergia con el bosque, lo que significa que su vida depende del bosque.

Se agrega que el 96% dice que continuará con la vida que lleva precisamente por su grado aceptable de satisfacción. Todos los pobladores de la comunidad saben que el oxígeno que respiran procede de las plantas del bosque. Por su parte, el 40% de los pobladores utiliza leña o madera para consumo familiar. El 20% consume frutas del bosque. El 17% se dedica a la caza de animales silvestres. En menor cuantía (3% c/u) los pobladores emplean hierbas, chonta y pijuayo. La mayoría de los pobladores percibe que es importante el recurso hídrico (73%). El 18% percibe que el bosque captura carbono. En menor porcentaje (9%)la población percibe brindarle aprovechamiento al paisaje. En casi su totalidad (92%) la población considera que el agua que consume es un servicio del bosque. Sin embargo, solo el 60% de la comunidad dice conocer los bosques de su jurisdicción comunal. En cambio, el 88% de la población percibe que el agua es el servicio de mayor envergadura proveniente del bosque; mientras una minoría (13%) percibe que es la reforestación. Sin embargo, el 80% de la población está dispuesto a pagar por los servicios de agua; mientras que el 20% está dispuesto a pagar por el suelo que usa en la agricultura. En cambio, nadie está dispuesto a pagar por el oxígeno que respira. El flujo comercial indica que el 70% de las familias comercializa madera; el 13% frutas; el 16% también comercializa palma (chonta), churo (caracol de río), cangrejos y camarones de rio (yucra), a razón de 4% c/u. Empero, toda la comunidad considera importante proteger el bosque.