¡Juan Inuma al Congreso!


Los peruanos nos encontramos ante un nuevo desafío, y es el de optar por un Congreso que sea la expresión de nuestras aspiraciones y que represente la decencia, aunque esto sea hablar de palabras mayores, porque si hemos tenido un Congreso de “analfabetos y pillos”, según el parecer de Mario Vargas Llosa, corremos el riesgo que el que elijamos en enero del año próximo año sea peor al que integraron Becerril. Galarreta, Vitocho, Mulder y otros.

De los candidatos ya sabemos cómo piensan, qué sienten y cómo entienden la vida y servir a la ciudadanía. Querrán, colmar sus propios intereses de querer ser alguien cuando nunca destacaron por su formación personal, cultural e intelectual. Recordemos nomás la vulgaridad de algunos de “nuestros representantes”, que nos han dado vergüenza.

La situación del momento político en el país ha llegado hasta el valle del Chipaota, en Chazuta, donde vive Juan Inuma, ya casi octogenario quien, a pesar que solo ha llegado a tener primaria completa nunca de desligó de los intereses nacionales. En su vieja radio Nivico ha venido siguiendo los acontecimientos nacionales y está aterrado por lo que podría sobrevenir si es que Vizcarra fracasa o que al nuevo Congreso lleguen nuevos indeseables. Entonces recordó las viejas clases de la escuela de esos Maestros de antes donde le enseñaron valores, decencia y compromiso con la sociedad. Porque don Juan Inuma nunca entendió esto de la ´competitividad´, con que se llenan la boca los neoliberales obcecados.

Cierta tarde, después de tomar su café y disfrutar de su pescado pango con su inguiri sacalágrima, tomó lo que sería la gran decisión de su vida. ¡Juan Inuma va al Congreso! Dentro de sus profundas reflexiones y aceptando la realidad de las cosas se dijo: “¡Carajo! No va a ser fácil. Porque me van a querer exigir títulos, diplomados, maestrías y doctorados. ¡¿A mí me van a querer engañar?! ¡Ya pues, no jodan!”. Decidió romper esquemas y lanzarse al ruedo sabiendo que tenía que enfrentarse a las mafias, donde a los amigos, militantes o cómplices se los coloca en los lugares preferenciales.

Como no tiene dinero, Juan Inuma ha decidido vender sus diez vacas para tener su capitalcito. Recurrirá a sus amigos de la radio, quienes le conocen, porque quiere llevar al Congreso una agenda precisa: apoyo integral a los agricultores con apoyo crediticio responsable; seguro social universal; pensiones justas; un solo régimen salarial; revolución penitenciaria; defensa de las fajas marginales de ríos y quebradas porque a ninguna autoridad le interesa este tema y frente a Chazuta, a la orilla del río, se están lotizando parcelas; revolución en la seguridad social porque le consta que una cita médica en Essalud dan recién a los seis meses; y otros temas de importancia.

Juan Inuma es consciente que su programa podría hacerse realidad si los políticos pensaran primero en los intereses de la sociedad y no en los privilegios de los grandes. Sabe que los políticos piensan primero en sus propios intereses, en sus acomodos y otras miserias más. Sabe que se va a enfrentar a los neoliberales tarapotinos. Para pretender desacreditarle le dirán caviar, socialconfuso, castrochavistacomunista. Juan Inuma asume un desafío, el mayor vida, más que esas noches de cacería en el bosque o viajando en balsa. ¡Suerte grande Juan Inuma! ¡Tú eres nuestra verdadera esperanza! [Comunicando Bosque y Cultura].