Una decisión salomónica


Hoy el Perú se enfrenta talvez a su momento más crítico de los últimos tiempos, dentro de unas horas la decisión de 7 juristas del Tribunal Constitucional, encargada de velar por la constitucionalidad de las leyes, se pronunciará sobre casos de vital importancia que podrían marcar el inicio de una nueva etapa en nuestra vida republicana y de plena democracia.

Quien no ha escuchado en su vida la frase: “se ha tomado una decisión salomónica”, haciendo referencia a la sabiduría que debe contener una sentencia de quien ostenta el poder, al intervenir en un conflicto o una controversia, donde una decisión marcará el rumbo de los acontecimientos futuros y que intrínsecamente tiene y guarda el principio fundamental para que el ser humano pueda convivir en paz y armonía, la justicia.

Los acontecimientos políticos de los últimos tiempos, nos han conducido a un estado que tiene a todo el país en vilo, felizmente dentro de los cauces democráticos, donde el propio estado haciendo uso de sus instrumentos legales tenga que resolver una controversia jurídica, ya que en el estricto orden constitucional ambas partes en conflicto parecieran tener la razón, sin embargo, solo hay un camino por el que deben discurrir los acontecimientos futuros, y es el del sentido común.

Que nuestro marco constitucional tiene vacíos por donde se puede escapar el control y el equilibrio de poderes es cierto, pero es cierto también que haciendo uso de esos vacíos es posible lograr el mismo desequilibrio desde uno de los poderes del estado peruano, lo que ha sido más que evidente en estos últimos tres años y meses que hemos visto como nuestro país no solo se estanca económicamente, sino somos testigos de cómo la violencia verbal escala a un nivel preocupante, desnudando nuestra precaria democracia.

Se intenta comparar la situación actual con el golpe de estado del 5 de abril de 1992, sin embargo, hoy estamos todos sin excepción alguna, en espera de la decisión de un colegiado como el TC para “enderezar” los acontecimientos que por momentos parecen desbordarse por opiniones de expertos constitucionalistas que difieren diametralmente sobre un mismo tema, lo que nos lleva a pensar que la percepción sobre una misma realidad está totalmente sesgada quien sabe porque intereses subalternos y antidemocráticos, o lo que es quizá peor, una terrible falta de comprensión lectora en los más altos niveles de los juristas.

Otro de los argumentos en contra del cierre de este congreso es el estado de excepción que se vivía en los años 90, cuyo disolución a la vista era “inevitable” frente al ataque despiadado del terrorismo que intentaba reemplazar el estado de derecho por otro donde el terror y la barbarie tomara el control, pero, ¿no es acaso la misma situación de excepción la que vivimos hoy en día, con ese enemigo común que intenta instaurar un estado donde la ineptitud, la incompetencia y el caos buscan copar todos los estamentos del estado peruano?, ¿no es acaso la corrupción responsable del atraso que viven muchos de nuestros compatriotas en lugares lejanos sin presencia del estado, donde niños y niñas sin futuro, sin educación ni salud se mueren diariamente porque los recursos son desviados por intereses particulares?, ¿no es acaso el anhelo de todo el país que erradiquemos de una vez por todas estas malas prácticas en la política y que el país salga de este estado de subdesarrollo material y mental?.

Narra un pasaje la Biblia, donde en sueños Dios se le presenta a Solomon y le dijo:

– ¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré!
– … Dame un corazón comprensivo para que pueda gobernar bien a tu pueblo, y sepa la diferencia entre el bien y el mal.

Esperemos que la sabiduría, la experiencia y el buen sentido guie a los tribunos para que de una vez por todas logremos encaminar a nuestro querido país por la senda del desarrollo y la prosperidad, donde el respeto por la constitución y las leyes sean el pilar de un país altamente competitivo que el mundo espera. Somos una sociedad con muchas oportunidades que se encuentra en un estado de bloqueo generalizado y si el derecho nos llevó a un estado de inestabilidad y desorden, curiosamente es el derecho el que tiene la oportunidad de devolvernos la tranquilidad y la paz.