¿Será correcta la interpretación del Tribunal Constitucional?


¿Qué pasaría si el jueves el Tribunal Constitucional diera un veredicto a favor del fujiaprismo, es decir contra la disolución de ese pésimo y corrupto Congreso que fue disuelto? ¿El TC acaso está para hacer y responder a grupos de poder político como es el fujiaprismo? ¿No es acaso cierto que la ley debe ser imparcial y que debe administrarse ciñéndose a la norma legal y a la Constitución propiamente dicha? Además ¿Acaso el TC no interpretaría correctamente la indignación de millones de peruanos que festejaron el cierre del Congreso?

Este jueves el TC dará su dictamen si está a favor o en contra de la disolución. Y lo más absurdo dará su dictamen también si le admiten o no al primo hermanito de Olaechea, como miembro titular del TC.

Si este Tribunal da su favor a la mafia fujiaprista-oleachista, el Perú estaría entrando a una etapa de convulsiones sociales. Porque es precisamente, por el hartazgo de todos los peruanos conscientes y responsables que ese mal Congreso fue disuelto. Porque no sirvió a nadie, más que a ellos, a sus aliados y allegados y a sus familiares lógicamente.

Si ese Tribunal Constitucional, obedece órdenes de la mafia fujiaprista (espero que me equivoque), ya de una vez mandemos al tacho de basura a la actual Constitución hecha precisamente por la asamblea constituyente de Fujimori.

Ciertamente debe irse ya al tacho de basura esa Constitución. Porque la mayoría de sus artículos fueron hechas con nombre propio y fueron redactadas a favor de grandes monopolios y oligopolios, a favor de grandes gamonales como lo es Olaechea, que toda normativa siempre era dictado para jalar aguas a sus molinos, y pretenden seguir jalando, intentando buscar mil leguleyadas para que el Decreto de Disolución promulgada por el ejecutivo el 30 de setiembre no tenga ninguna validez y se convoque inmediatamente a nuevas elecciones, pero bajo sus propias medidas y estrategias mafiosas.

Inicialmente no lo quisieron cuando Vizcarra les ofreció irse todos: legislativo y ejecutivo. Pero les salió el tiro por la culata, porque pensaban desde el Congreso tumbarle al ejecutivo y ponerla como presidenta a Mercedes Áraos, como ciertamente lo hicieron jugando un triste papel esta mujer, que ya debe irse (a igual que esos fujiapristas) a sus cuarteles de invierno y no pensar nunca más en política.

Porque la política no es para enriquecerse a costa de los demás; la política no es amarrarse con los malos jueces y fiscales, para que de éstos reciban, previo grandes favores con el nombramiento de alguna judicatura judicial, previa además de grandes sumas millonarias, algunas prebendas y facilidades en los procesos judiciales, que siempre están envueltos y buscan librarse de toda persecución judicial.

Si el Tribunal Constitucional, que se dice es la máxima interpretación de la Constitución, hace lo que está pretendiendo hacer a favor de las grandes mafias (ya dije, ojalá que me equivoque), nos convirtiéramos en un país de nadie. Donde existirá la ley solamente para los privilegiados, que ya de esto estamos viviendo a montones: delincuentes convictos y confesos, fiscales o jueces dándoles la libertad; responsables de homicidio culposo a través del volante que matan en las calles y carreteras como si fueran inocentes animales, sin tener prisión preventiva, están que gozan de su libertad.

Ya basta por favor de tanto criminal, asesino y ladrón; basta ya que los mercaderes de la política como esa escoria del fujiaprismo salga ganando, gracias a la benevolencia de un TC, que pareciera que no interpretan de una manera digan y heroica los hechos caóticos y permanentes que ocurren en el Perú (repito, ojalá que me equivoque).

El Perú entero sabrá agradecerles señores del Tribunal Constitucional. Así como agradeció en su momento al señor Vizcarra por haber pasado de una manera digna a la historia, disolviendo ese Congreso inservible. Así también ustedes señores del TC son parte de la dignidad justa de la vida, cuando de una manera imparcial se determina sus resoluciones a favor de una justa interpretación. Y una justa interpretación es calificar los mil atropellos que tuvieron los congresistas disueltos para obstruir permanentemente leyes de desarrollo para el país; gobernaban para un grupo minoritario como lo pretendían seguir haciendo la mafia de los fujiapristas.