Reunión de presidentes con Amazonía


Una reunión de Presidentes con Amazonia es valiosa. Quizá sería mejor que haya reuniones ordinarias anuales, semestrales; pero, que éstos cónclaves sean siembras en tierras buenas que en tiempo futuro den fructíferos resultados.

Existen países con áridos territorios, que los hacen producir, empleando técnicas, obtenidas en resultados de investigaciones. Se hacen producir suelos desérticos. Suelos secos se convierten en verdes campos. Por su parte, la Amazonia, es una bendición del Señor y podría ser el Edén que Dios nos ha dado. “El huerto o jardín de Edén habría existido al oriente de la región”, que sería la selva plena. Luego agrega: “Un río salía del Edén para regar el jardín”, que en buena cuenta podría tratarse del majestuoso río Amazonas. La Amazonia es un laboratorio perfecto, representante auténtico de la naturaleza plena. Las vidas animales, vegetales, microbianas y humanas, han pasado por largos periodos de maduraciones cíclicas, donde las vidas son dependientes e interdependientes entre sí, donde los seres vivos son seleccionados por genes adaptados al clima. Dentro del contexto global de la Amazonia, existen decenas de microclimas de pequeñas áreas donde los seres vivos que allí viven se han adaptado a esas peculiaridades. Los humanos ingresaron a esos bosques recién hace quince mil años, cuando la Amazonía ya estaba viviendo muchísimos años antes. La humanidad primigenia se incorporó a ese medio natural del bosque. Recién hace pocas décadas, cuando supuestamente llegaba la tecnología, el hombre arribó a la Amazonia como fiera plaga irracional, porque arrasó bosques sin piedad, sin razonamiento, sin medir dramáticas consecuencias nefastas, no solo para la humanidad, sino para el planeta entero. Se vendieron millones interminables de maderas de árboles que los explotadores jamás sembraron. Ahora los nombres de algunos como la caoba, el cedro, el ishpingo, son solo nombres, porque los árboles fueron exterminados. Similar situación ocurrió con animales silvestres como la huangana, el tigre negro, el sachamama, el bombocarachupa, el sachaachco, en fin, un desastre completo. Pero, como siempre la maldad no tiene límite, gente de latitudes diferentes llegaron a la Amazonía como extintas huanganas en grupos para deforestar los pocos bosques que quedaban. Allí no queda todo, cuando los gobiernos querían levantar un dedo tembloroso en su afán de frenar tamaña insidia, unos desboscaron para sembrar coca, otros incendiaron los bosques a mansalva para que con esa presión los gobiernos distribuyan esas tierras quemadas. Para tener una cereza del pastel, al menos un gobierno descorazonado fomentó abiertamente ese incendio forestal.

La reunión de Presidentes, aunque parezca extemporánea, aún sigue siendo positiva. Las decisiones presidenciales deben ser políticas nacionales. La Amazonia ha sido y sigue siendo maltratada por la plaga humana, que se cree que es inteligente por su usual comportamiento indiferente. La Amazonia ha sido considerada por ésta plaga como botín que da plata, como la destrucción de miles de hectáreas de bosques en Madre de Dios para la minería ilegal. Se sabe que está mal y todo sigue igual, como si no habría defensoría del pueblo, como si no habría algún ministerio público del ambiente, como si no habría nada. Se establecen miles de hectáreas de algún cultivo industrial, deforestando el área total, vendiendo toda la madera que nadie ha producido. Se hicieron miles de hectáreas de cocales, es más, a veces con la ayuda crediticia del gobierno, convirtiendo esas amplias áreas en secos desiertos, por la rápida pérdida del suelo superficial. Se sabe que en la Amazonia vivían miles de comunidades nativas, viviendo por tiempos inmemoriales, en auténtica armonía con el medio natural de la selva. Los integrantes de dichas comunidades fueron maltratados por gentes carentes de sanas mentes, sobre todo, cuando hacían llegar sus voces de defensa de la selva, ante las funestas arremetidas de empresas petroleras o mineras. Pagaron con sus vidas los sonidos de sus defensoras voces. Quienes deben salvaguardar la intangibilidad de los bosques, fueron los que dispusieron acabar con sus vidas a mansalva a representantes de comunidades que amaban sus territorios boscosos. Los vivientes de la selva, que aman su tierra natural, anhelan la esperanza de un equilibrado trato a la Amazonia, es decir, no verla como botín dinerario, porque simplemente no lo es. La Amazonia es mucho más, debe ser mirada y tratada en su real dimensión. La Amazonia es vida. No es vida de seres humanos solamente, en su amplia diversidad de etnias; también de rica diversidad de animales silvestres; de rica diversidad de plantas; de rica diversidad de microrganismos. La Amazonia es productora del 20% del oxígeno que respiran los humanos, los animales y los microorganismos aeróbicos. Como epílogo se reitera que la Amazonia no es botín dinerario, la Amazonia es vida.