Bohemios benditos


Esto es el Perú. Más de 30 millones de peruanos: en estos momentos siguen naciendo; también siguen muriendo.

No hay un solo día que los accidentes vehiculares, mayores o menores enlutan vidas humanas, a veces buscado por la propia víctima o protagonizada por voluntades salvajes y ajenas. Las ciudades siempre en desorden. No hay un orden urbano. A los alcaldes les importa un comino que sus pueblos y ciudades mejoren. Morales no es la excepción. Terminó su patrona, pero los ambulantes vendedores aún se mantienen estacionados en la plaza.

Dejarán una cochinada como todos los años, y como así de desordenados están nuestras autoridades municipales, volverá una vez más el caos vehicular para el próximo año, cerrando las calles principales, faltando todo el respeto a conductores y peatones que les quita todo el derecho del tránsito con tranquilidad.

¿Volverá este atentado al derecho de la tranquilidad para el próximo año? Claro que volverá como siempre se hizo ya una mala costumbre de todos los años, pese al ofrecimiento por un pueblo urbanizado, que es la campaña pasmosa y demagógica de los candidatos, una vez que obtienen los votos para ir a sentarse en el sillón municipal, empieza a tramarse otras causales que no corresponden a un plan de proyectos de rescate para el pueblo.

Los asaltos a mano armada que es el pan de cada día en ciudades grandes de la costa, hace buen tiempo empezaron a migrar al interior de los pueblos de todo el país.

Tarapoto y todas las ciudades de la región San Martín no es la excepción. Policías subalternos y altos oficiales en algunos casos se escucha y se lee en los diarios nacionales que están camuflados como servidores del “orden”, pero en la práctica se les ve desfilar ante la justicia enmarrocados. Jueces y fiscales también están inmersos en oscuros negociados, como acaba de ser solicitado por la OCMA 78 jueces para ser retirados de sus cargos.

Abogados que dicen defender una causa justa, muchos lo manchan a ley jurídica. Son tan verborreos que tratan de justificar lo injustificable. Hasta de violadores son acusados, como recientemente una muchacha llamada Macarena fue violentamente denigrada su dignidad.

Estamos llegando a una ciudad sin valores. Los valores están pintadas en las paredes de las instituciones y en las apariencias de las personas. Mientras esto pasa a raudales: alumnos con el perfil de delincuentes atacaron a una profesora en la ciudad de Piura. Mientras esto pasa, en el Congreso, institución que refugia sin ningún mérito a 130 personas que vienen haciendo de la política el mejor negocio de la gran vida que tienen, incluso quieren aprobar una ley para que el curso de religión sea opcional.

130 personas que les cae bastante grande las palabras legislador y fiscalizador, son ejemplos para crear el libertinaje en los alumnos(as), para que éstos les de la reverenda gana de llevar o no llevar el curso en mención. Desde esa manera de pensar el estudiante se siente menos presionado y con menos posibilidades de seguir estudiando, creándole más bien un abanico del camino ancho de una vida fácil, sin sacrificio, sin perseverancia sin honor. Hace ratos la gran mayoría de la adolescencia perdió estos grandes valores. Le convirtieron al dinero en el dios de la vida y en el dios de la muerte. Por ello se van por el camino fácil. Y el mejor camino fácil es, robar, asaltar y matar.