EL CEREBRO PARTE II


¿CÓMO SE ORGANIZA EL CEREBRO?
El cerebro está constituido por dos mitades, denominadas hemisferio izquierdo y hemisferio derecho.

Cada una de estas zonas está relacionada con la actividad y desarrollo de una serie de funciones diferentes. Así, la zona izquierda, la dominante, se vincula con el lenguaje, el razonamiento lógico, etc.

El hemisferio derecho, por su parte, está relacionado con la imaginación y la creatividad.

A pesar de sus diferencias, se encuentran constantemente conectados y coordinados a través del cuerpo calloso (estructura que comunica los dos hemisferios).

LAS CAPACIDADES MENTALES NO ENVEJECEN AL MISMO TIEMPO
La capacidad para pensar rápidamente y recordar información alcanza su pico de máxima actividad a los 20 años.

El estudio realizado sugiere que los cambios en la actividad mental son más complejos de lo que parecía inicialmente.

Según sus resultados, no existe un único pico de desarrollo cognitivo, sino que se observan diferentes picos y tareas cerebrales que van poco a poco perdiéndose.

Es decir, aunque es cierto que nuestra mente va perdiendo fuerza a partir de los 20 años, no todo su trabajo decae a partir de esta edad, sino que ciertas actividades continúan funcionando a pleno rendimiento hasta los cuarenta años.

EL GUSTO NO SE ENCUENTRA EN LA LENGUA, SE ENCUENTRA EN EL CEREBRO
El cerebro tiene los receptores del gusto, es decir, los receptores del gusto no se encuentran en la lengua como todo el mundo cree, sino en el cerebro.

Se suele pensar que las papilas gustativas son las encargadas de detectar los cinco sabores de la comida y enviarle esa información al cerebro.

Pero ahora, un grupo de investigadores del Columbia University Medical Center, ha publicado un artículo en la revista “Nature” en el que demuestran que se puede provocar que un ratón perciba que el agua es dulce o amarga solo con modificar un grupo de neuronas del cerebro.

Es el cerebro el que reconoce los sabores.

EL ESTRÉS CAMBIA EL CEREBRO
Una nueva investigación sobre el cerebro confirma que el haber tenido una infancia dura produce cambios fisiológicos que son detectables décadas más tarde.

Esta investigación demuestra que la activación prolongada al estrés, que produce una infancia dura, conduce a elevación de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial, elevación de las citoquinas, niveles altos de azúcar en sangre con alteración de la resistencia a la insulina y activación del sistema inflamatorio.

La arquitectura del cerebro se puede debilitar, traduciéndose en destrucción de los circuitos neuronales en áreas que afectan el aprendizaje, la memoria, las funciones ejecutivas y el desarrollo de otros sistemas orgánicos.

La conclusión es que una infancia dura se puede traducir en disfunción del desarrollo que conduce a enfermedades crónicas, mal desempeño escolar y una esperanza de vida más corta.

ESCUCHAR LAS PALABRAS “NO” Y “SÍ” PUEDE CAMBIAR EL CEREBRO
En Estados Unidos, Mark Waldman y Andrew Newberg, psiquiatras y profesores de las universidades de California y Thomas Jefferson, lanzaron el libro Las palabras pueden cambiar tu cerebro.

En dicho libro cuentan que cuando se escucha la palabra “no” al comienzo de un diálogo, el cerebro empieza a liberar cortisol, la hormona del estrés, lo que nos pone en alerta.

Y cuando escuchamos un “sí”, se activa una liberación de dopamina, la hormona de la recompensa y el bienestar.

Se asegura que toda expresión hablada, sea positiva o negativa, produce una descarga emocional desde el cerebro.

EL ALCOHOL IMPIDE CREAR NUEVOS RECUERDOS
Si se bebe excesivamente, se pierde la capacidad de crear nuevos recuerdos.

Esta “amnesia” se debe a una interrupción neuropsicológica y química del hipocampo, una de las regiones del cerebro responsables de la memoria.

La ingesta excesiva de alcohol interfiere con los receptores del hipocampo que transmiten glutamato, un componente que envía señales entre las neuronas.

Durante estas interferencias, el alcohol impide que algunos receptores funcionen correctamente.

Este proceso hace que las neuronas creen esteroides, que a su vez dificultan la comunicación neuronal. Todo esto finalmente dificulta el proceso de aprendizaje y memoria.

¿A QUÉ VELOCIDAD FUNCIONA TU CEREBRO?
Pasan 200 mili segundos desde que una idea aparece en el cerebro hasta que podemos transformarla en palabras, según una investigación llevada a cabo por la Universidad Pompeu Fabra.

Para saber el tiempo exacto que transcurre, los científicos analizaron la actividad eléctrica cerebral de 25 sujetos.

Se comprobó que desde que una persona ve un dibujo hasta que abre la boca para nombrar lo que ve transcurren 700 mili segundos, pero el tiempo transcurrido desde que se forma la imagen mental del concepto hasta que encontramos la palabra para nombrarlo es de 200 mili segundos.

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