La sociedad se organiza contra la violencia


No hay duda que el casco, que muy celosa y estricta lo sabe hacer la policía de tránsito, poniendo papeletas, se ha convertido en el instrumento de refugio y escondite (sobre todo los cascos que tapan toda la cabeza), para que el delincuente, hoy más que nunca empiecen a tomar como asalto a tantas personas y tantas instituciones, como lo ocurrido en la discoteca “mega estación”, y como acaba de ocurrir con el docente Mardén Rodrigues Vega.

Del asalto a la discoteca en mención, ya van varios días, su propietario el señor Ramiro, muestra su indignación, porque la policía de investigaciones no muestra absolutamente ningún resultado, ni las probables señales para atrapar a los delincuentes que redujeron bajo amenaza con peligrosas armas a los trabajadores, que les permitió apoderarse a los facinerosos con el botín de 150 mil soles.

Cantidad de dinero bastante sustancioso, que si la policía no da con el paradero de estos malhechores, volverán a incursionar violenta y amenazante a otra institución empresarial que maneja buena cantidad de dinero. De los asaltantes en la carretera a Lamas, tampoco se sabe nada de los resultados, quiénes son los implicados. Quién sabe, son los mismos delincuentes que van rotando lugares, escenarios y estrategias. En cada lugar con diferente modalidad, en cada acto, con diferente estrategia.

El resultado es el mismo: amenaza y robo, menos mal no están dejando ninguna víctima. Pero todo indica que estamos en ese camino, si la policía de investigaciones no da con la captura de estos delincuentes, y si la misma sociedad en coordinación con las diversas organizaciones, las juntas vecinales, los ronderos, empiecen hacer actos de presencia, incluyendo a la propia institución judicial. Porque muchas veces la población está muy molesta y harta de malos jueces y fiscales, cuando llegan a sus manos casos de delincuentes para proceder a las investigaciones, a pesar de las evidencias delictivas, cantante y sonante ese delincuente camina por las calles, como si nada.
El Perú tiene las mejores leyes, pero no tiene los mejores jueces, ni los mejores fiscales (con la excepción una vez más), pero es la generalidad: tantas leyes, pero no son aplicadas ninguna en el sentido más estricto de la palabra.

Para qué queremos la pena de muerte, cuando muy bien con la ley penal en el contexto de la sentencia si sería bien aplicada, los delincuentes empezarían a pagar su encierro trabajando a fuerza de la presión, y no pasen años y años sin hacer nada las 24 horas del día, comiendo gratis, con el impuesto de cada uno de los ciudadanos.

La sociedad se está organizando, los gremios, las instituciones, los ciudadanos. Algunos están instalando cámaras de video en sus barrios respectivos. Modalidad ésta que no deja de ser correcta, pero que tenga los resultados y que no quede solo en la manipulación por los agentes de la policía y que no vaya generando más indignación cuando este material la policía lo usa como una exhibición de su propio “trofeo” y no responde a los resultados que espera la sociedad con la captura de los delincuentes.

Es una buena estrategia que se implante como responsabilidad a los dueños de los hostales para que exijan el DNI respectivo a cada persona que acuda hacer uso de sus habitaciones, aunque el delincuente probablemente presente y tenga “varios documentos de identidad”, para buscar despistar el posible seguimiento que podría hacerle la policía. Entonces el propietario de dicho hostal está en la obligación de llamar inmediatamente al 105 para que realicen el cruce respectivo de dicho documento, en caso de no certificar el mismo nombre que alcanza el propietario o de repente resulta ser requisitoriado la persona que hace uso del hostal… entonces es trabajo ya de la policía para la captura inmediata, y debe completar este trabajo policial la institución judicial para el castigo riguroso conforme a ley..