Ordenando la agricultura


Es verdad, la mayoría de la población se dedica a la agricultura. Los médicos, los abogados, los comerciantes, han adquirido sus chacritas y realizan agricultura. No hay duda, es una actividad motivadora, que hace regenerar células, permite respirar oxígeno puro, bañarse en cristalinas aguas y extasiarse de exóticos paisajes.

Sin embargo, la agricultura en la región aún no está ordenada (tampoco en el país). Para comenzar, la tenencia dista mucho de ser ordenada. Mediante proyectos se titulan microscópicas áreas y micro valles y son las autoridades regionales y nacionales las que con bombos y platillos hacen ceremoniosas entregas en plazas públicas. Un título de propiedad debe ser considerado como un DNI personal, que la entrega no requiere tanta ceremonia.

Éstos documentos llegan a manos de los interesados meses y años después del ofrecimiento. Y, cuando llegan, los linderos y los supuestos propietarios ya fueron removidos una y otra vez. Ésta actividad debe ser satelizada y con dinamismo registrado virtualmente en tiempo presente.

La autoridad autónoma de tenencia de tierras rurales debe manejar éste paquete con su correspondiente costo. El título es para el adecuado uso de los recursos forestales, fauna, agua, suelo. El que recibe el instrumento legal de tenencia de la tierra no tiene facultad de malgastar esos recursos, porque es del Estado. Su uso requiere necesariamente un plan previo, luego una ejecución tecnificada, que se use el suelo, teniendo en cuenta su conservación para garantizar una agricultura sostenible.

También se deben respetar las fajas marginales naturales de las fuentes de aguas, en otro caso, el propietario tiene la obligación de reforestarlas. De igual manera, realizar la actividad agraria con pleno respeto a la flora, a la fauna y al recurso agua. Éstas serían las claras condiciones de otorgamiento de la tenencia de la tierra. Pues, la tierra no es de propiedad de una persona natural o jurídica, con la tenencia el Estado le encarga a esa persona el uso de sus recursos naturales.

No es posible, que merced a un “Título de propiedad”, el susodicho haga en esa superficie lo que se le viene en gana: Desbosca a su criterio, incluso hasta la mismísima orilla de la fuente de agua; hace agricultura sin sostenimiento técnico, en áreas por encima de ochenta o noventa por ciento de pendiente; hace alineamiento incorrecto a favor de la pendiente y no usa líneas a curvas de nivel; no usa cobertura vegetal para proteger el suelo; hace quema irracional; no utiliza barreras vivas o muertas para conservar el suelo de la parcela, etc.

Además de contar con tenencia legal y actual de la tierra, ésta debe ser manejada de acuerdo a recomendaciones técnicas, que permita alta producción y que sea de calidad, conservando al mismo tiempo los recursos naturales hasta donde sea posible.

Desarrollar la agricultura implica la intervención de muchos eslabones; pero, las actividades agrarias deben ser codificadas con detalladas especificaciones técnicas, que al final, todas las personas interesadas o cumplen las condiciones o se dedican a otra actividad. La agricultura debe estar bien ordenada.

Hacer agricultura no es hacer lo que se le viene en gana, sino cumplir las especificaciones establecidas., pues, la agricultura se hace sobre los recursos naturales que estamos encontrando y no somos nadie para hacer de ellos los mandatos de nuestro absoluto desconocimiento de manejo. Éstos recursos naturales son los que Dios nos ha puesto para administrarlos correctamente.

¿A quién le ha costado formar el suelo de una hectárea de terreno? A nadie, solo a Dios. Entonces, ¿por qué permitimos la rápida pérdida del suelo de nuestra parcela? En ese suelo se realiza la agricultura, pero no solo ahora, sino debe durarnos por tiempo largo, por eso debe ser sostenible, para que allí se siga haciendo agricultura por las futuras generaciones. Es decir, se garantice al menos la alimentación de las poblaciones humanas del mañana, de nuestras propias generaciones. ¿Qué les estamos dejando a nuestras futuras generaciones, cuando hoy perdemos el suelo superficial de las parcelas por nuestras inapropiadas prácticas agrarias?

Nuestro comportamiento es por demás irresponsable. Alguien dirá, entonces ¿qué debo hacer? He aquí el verdadero trabajo del grupo parlamentario que ha sido elegido y que no está mal remunerado. Delinear y aprobar políticas nacionales de necesario cumplimiento de quienes deciden realizar actividades agrarias. La persona, natural y jurídica, debe cumplir con éstas políticas, en todos sus extremos. Así, se irá ordenando la agricultura de manera progresiva, no solo en el ámbito regional, sino también en la jurisdicción nacional. La agricultura es una actividad hermosa y apasionante, que debe hacerse de manera ordenada, no solo para garantizar la producción sostenible de alimentos y de productos industriales, en el tiempo; sino, porque existe la imperiosa necesidad de procurar conservar los recursos que Dios nos ha dado para administrarlos y para garantizar nuestra existencia y también como fuente de rentabilidad familiar. El que tiene ojos que vea, el que tiene oídos que oiga. Nadie puede osar decir que no supo, el planteamiento está servido para su uso.