Garrapatas prendidas en el Congreso


El contexto histórico que vivimos hoy los peruanos, no debe ser el contexto histórico que vivimos el pasado. Sin embargo, esto es realidad lo que 130 personas infiltradas en el Congreso, con el nombre de congresistas, lo que pretenden que la misma realidad usurpadora y humillante que impusieron los dos encarcelados Alberto Fujimori y Montesinos, tratan que esta misma realidad se convierta en otra realidad usurpadora y humillante.

Mucha gente intelectual está de acuerdo que los peruanos debemos aprender a vivir otra etapa histórica-política, que no sea el fujimorismo, porque comprobado está que esta gente únicamente hace política para llevar aguas a sus propios molinos en todas sus modalidades, ya sea desde el Congreso evitando o impidiendo que se investigue a congresistas metidas en situaciones ilícitas; ya sea desde las instancias judiciales para bloquear la investigación a funcionarios implicados en robos y demás delitos; ya sea desde las diversas instituciones como salud, educación y otros sectores que imponen sus normas y leyes para paralizar el crecimiento y desarrollo por ejemplo de la educación que teniendo toda la potestad y la facultad para aprobar un presupuesto al 6% del PBI, del sector educación, no lo hacen por priorizar mayor presupuesto a otros sectores como es el sector de ellos mismos: el Congreso, que el grueso presupuesto de este sector le permite ganar a un congresista en un solo mes lo que un maestro gana en un año. ¡Qué indignación!

La famosa inmunidad parlamentaria le convirtieron en vergonzosa impunidad, haciendo oídos sordos o llegándoles altamente a la moral que no tienen, para desacatar de plano la propuesta del ejecutivo sobre la inmunidad para que la Corte Suprema sea el ente jurídico que se encargue de quitar este gran “escudo protector” denominado inmunidad que cada congresista tiene.

Este escandaloso privilegio es totalmente mal usado, porque congresista que es investigado este privilegio le ampara, así como la numerosa caterva de fujimoristas que en el tiempo de Fujimori padre hicieron de la justicia la peor herramienta abusiva para protegerse entre ellos y descargar toda venganza e injusticia contra la gente que no pensaron como ellos. Hoy esta misma realidad está imponiéndose que gracias a la complacencia y complicidad de muchos congresistas fujimoristas, gente perseguida por la justicia se escaparon del país haciéndose llamar como perseguidos políticos como el ex magistrado César Hinostroza, que recientemente tuvo la osadía y desvergüenza de bautizarse en una de las aguas de España por fieles seguidores de Cristo, como que sumergiéndose al agua piensa que todos sus pecados están ya borrados en vez de retornar al Perú para dar cuenta a la justicia como uno de las cabezas de la mafia de los “cuellos blancos”.

Otra complicidad de estos señores del Congreso es la huida del gran “inmaculado” Edvin Donaire, ex militar y ex Congresista, que huyó de la justicia peruana, después de haber cantado tantas victorias como “intachable” funcionario desde el Congreso, como soldado desde el Ejército y como candidato a la presidencia del país.

En el Perú ya nada es extraño que alguien que aspira a la más alta judicatura en el país, esté envuelto en procesos judiciales pendientes, que llegan a participar en procesos electorales a pesar de estar implicados en supuestos delitos y acusaciones judiciales, pero como nuestra misma justicia está totalmente embarrada con jueces y fiscales totalmente podridos, con la excepción del caso por supuesto, de tal manera que se merecen un gran reconocimiento como es al grupo de fiscales y jueces que vienen haciendo un gran trabajo sobre los entre juicios de coima de Lava Jato que Odebrech carcomió el cerebro moral de decenas y muchas instituciones en el país y Latinoamérica.

Necesitamos una profilaxis política. Para esto uno de los muchos caminos es, el cierre del Congreso. Vizcarra teme hacerlo de una manera impositiva, por ello presentó su proyecto de adelanto de elecciones. Como esto está en manos del Congreso, estos despreciables que se dicen llamar legisladores, jamás lo aprobarán como no lo hicieron con ninguna ley para castigar a tantos funcionarios delincuentes.

Entonces la solución está en la firma de más de 30 millones de peruanos con el mecanismo del referendúm, que el bicho del fujimorato y apra dicen que al Estado le costaría más de 300 millones de soles.

A los peruanos nos sale más caro tenerlos a ellos prendidos como garrapatas en el Congreso, que no hacen ningún mérito más que protegerse y sumarse privilegios entre ellos.