CONOCIENDO NUESTRO CUERPO: LOS RIÑONES. PARTE II Escribe: Dr. Héctor Pereda Serna – Médico Pediatra


La gente mayor va más seguido al baño. Cuando los hombres envejecen, producen menos testosterona en forma natural, y la producción de estrógeno de las mujeres se reduce con la edad. Todos estos cambios también pueden provocar que las personas mayores necesiten ir al baño más a menudo que antes.

Se dice que la orina es estéril. Por lo general, se tenía la idea de que la orina era estéril, pero, en realidad, puede infectarse. Se han encontrado bacterias en algunas muestras.

Si se bebe la propia orina (por una de esas raras terapias o porque se está varado en el desierto), sin agua potable a la vista, esas bacterias podrían empeorar aún más la situación.

El color de la orina puede informar mucho sobre la salud. Observando con atención el color de la orina, nos daremos cuenta si el color de la misma no es la habitual. Algunas características de acuerdo al color:

Transparente: Puede estar demasiado hidratado. Tal vez, en exceso.

Amarillo pálido: La cantidad de agua en el organismo es normal.

Amarillo oscuro: cuanto más concentrado es el amarillo, menos hidratado se está. Beber más agua.

Marrón: podría corresponder a sangrado antiguo en la orina o tener una infección en el hígado. Acudir al médico.

Rojo o rosado: Indica que hay sangre fresca en la orina, lo que advierte que podría haber una infección o, tal vez, algo más grave, como problemas en el riñón. Algunas frutas, como la betarraga, pueden darle a la orina una tonalidad rojiza.

Azul, verde o anaranjado: Esto suele deberse a medicamentos o suplementos, o, en casos mucho menos frecuentes, a colorante artificiales.

¿Hay que tener cuidado con orina turbia o espumosa? La orina turbia es en especial preocupante porque puede significar que hay una infección. También podría ser un aviso de que hay azúcar en la orina (lo que podría indicar que se tiene diabetes) o proteínas (lo que indica que los riñones están perdiendo sustancias que no deberían pasar).

Si sucede una vez, las orinas espumosas, no son preocupantes. Pero si ocurre con regularidad, podría deberse a las mismas causas que las orinas turbias y se debería consultar a un profesional médico.

¿La orina con mal olor indica que algo anda mal? Si la orina tiene un olor desagradable, incluso si se está bien hidratado y no se ha consumido alimentos que puedan provocar mal olor, se puede estar frente a una infección.

¿Y la orina con olor dulce suele ser un signo de diabetes? Orinar muy seguido puede ser un signo de diabetes en los niños, pero en los adultos, eso es menos probable.

La pista, en cambio, podría estar en las orinas con un olor dulce poco común. Eso puede significar que por la orina se está perdiendo glucosa.

Algunos alimentos y bebidas pueden hacer que la orina huela especialmente mal. Alimentos y bebidas, como el ajo y el café, que pueden afectar el olor, pero el efecto es mucho menos evidente si se está bien hidratado.

Algunas personas cuando ríen, estornudan o hacen ejercicio, sueltan un poco de orina. Se conoce como incontinencia urinaria (tema tratado la semana anterior).

Es muy incómoda, pero, a menudo, también es reparable o, al menos, manejable. Ir al baño antes de hacer ejercicio también puede ayudar a reducir las pérdidas.

Muchas mujeres, en especial las mayores de 50 lo padecen.

Aguantar las ganas de orinar, por lo general, no es peligroso. Es muy poco probable que así sea si se hace de vez en cuando. Pero si se hace frecuentemente, puede ocasionar una infección.

La oliguria es una enfermedad que hace que no orines lo suficiente. Si se orina menos de 400 ml por día, se debe aumentar la cantidad de agua que se consume. Si, aun así, se orina poco, recomendamos consultar a un médico para descartar algún problema.

Si alguien nos mira, puede que no podamos orinar. Este hecho se llama “parauresis” y se caracteriza por la incapacidad de orinar cuando hay otras personas cerca.

Si se siente ardor o dolor al orinar, hay que acudir al médico. El dolor al orinar puede ser ocasionado por una infección del riñón, de la vejiga o de la uretra.

Las bacterias que entran en estas áreas ocasionan inflamación, lo que causa dolor. Para diagnosticar un problema, consultar a un médico para que te haga un cultivo de orina u otros exámenes.

El embarazo también aumenta la frecuencia de la micción. El útero o el feto pueden apoyarse sobre la vejiga o empujarla, lo que hace que sea mucho más pequeña en lo funcional.

Durante el embarazo, también se producen cambios en el volumen de la sangre y en la función del riñón que pueden hacer que las mujeres produzcan más orina.

Dolor de riñones: El dolor de espalda es muchas veces confundido con el dolor de los riñones, pero no tiene nada que ver. Generalmente corresponde ese dolor a contracturas musculares.

Sin embargo, si genera síntomas como problemas para orinar podría tratarse de un problema renal.

Entre los causantes principales se encuentran los cálculos que provocan un intenso cólico, sangrado al orinar, entre otros.

Hasta la próxima semana…
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