CRÓNICA SALUDABLE. INCONTINENCIA URINARIA PARTE II


EPIDEMIOLOGÍA
•La prevalencia de la incontinencia urinaria en la población general demuestra que se trata de un problema más frecuente en la mujer que en el varón, y que la incidencia aumenta con la edad.
•Aproximadamente entre el 9 y el 72% de las mujeres son incontinentes.
•El carácter vergonzante que tiene este trastorno para las mujeres afectadas, hace que aproximadamente sólo el 35% de las pacientes con incontinencia urinaria grave busque ayuda médica.
•La prevalencia de incontinencia urinaria en la mujer es el doble respecto al varón.
•En la mujer, la incontinencia urinaria presenta dos picos de incidencia: entre los 45 y los 54 años, y a partir de los 60, especialmente entre los 75 y los 84 años.
En el primer grupo, la prevalencia podría acercarse al 30% y en el segundo podría rondar el 40% de la población femenina de esa edad.
•Se admite que la diferente prevalencia entre uno y otro sexo es especialmente marcada en los grupos de edad más jóvenes.
A partir de los 80 años puede decirse que esta diferencia desparece.

DIAGNÓSTICO
El diagnóstico depende del tipo de incontinencia que se diagnostica, de la edad y del tipo de terapia que está dispuesta a aceptar.
El diagnóstico debe comenzar con una buena historia clínica, minuciosa, que ayudará a realizar una presunción diagnóstica bastante certera.
Se debe realizar una exploración física que debe incluir: examen general, exploración abdominal, valoración de la sensibilidad perianal y de los reflejos lumbosacros.
Puede que sea preciso realizar pruebas complementarias para ayudar al diagnóstico. Estas pruebas pueden incluir: urocultivo, laboratorio (glucemia, función renal y electrolitos), ecografías, evaluación de la orina residual, flujometría, estudio urodinámico y cistoscopia.
Se consideran criterios para derivar a servicios especializados, los siguientes:
• Diagnóstico no claro o dificultad para establecer el tratamiento sin una evaluación básica.
• Incontinencia asociada a pérdida de sangre sin infección.
• Persistencia de síntomas, dificultad para vaciar la vejiga o volumen posmiccional residual anormal (superior a 200 ml).
• Historia previa de cirugía de la incontinencia o de cirugía pélvica radical.
• Prolapso.
• Presencia de problemas neurológicos (esclerosis múltiple, lesiones medulares, etc.)

TRATAMIENTO
El objetivo fundamental del tratamiento debe ser siempre mejorar la calidad de vida de los pacientes, por lo que es prioritario conocer sus preferencias, el tipo de vida que llevan y sus circunstancias personales.
Las posibilidades terapéuticas ante la incontinencia femenina incluyen básicamente farmacoterapia, ejercicios de rehabilitación del suelo pélvico, tratamiento paliativo (absorbentes) y tratamiento quirúrgico.

INCONTINENCIA URINARIA EN NIÑOS (ENURESIS)
La incontinencia urinaria en niños se define como la emisión involuntaria de orina mayor o igual a 2 veces/mes durante el día o la noche.
Por lo general, la incontinencia diurna (enuresis diurna) no se diagnostica hasta los 5-6 años de edad.
La incontinencia nocturna (enuresis nocturna) no se diagnostica hasta los 7 años de edad; antes de este período, suele denominarse incontinencia nocturna.
Estos límites de edad se basan en niños con desarrollo normal y, por consiguiente, pueden no ser aplicables a aquellos con retraso del desarrollo.
La enuresis, tanto nocturna como diurna, es un síntoma (no un diagnóstico) y exige considerar una causa que lo produce.
La edad a la que los niños logran controlar la orina es variable, pero más del 90% son controladores durante el día a los 5 años de edad.

Lograr el control nocturno toma más tiempo
La enuresis nocturna afecta a alrededor del 30% de los niños de 4 años de edad, al 10% de los de 7 años, al 3% de los de 12 años y al 1% de los de 18 años.
Alrededor del 0.5% de los adultos siguen teniendo episodios de incontinencia nocturna. La enuresis nocturna es más frecuente en los varones y cuando hay antecedentes familiares.

Enuresis nocturna infantil
En la mayoría de los casos las causas son múltiples:
•Retraso en el desarrollo
•Desnutrición
•Control de esfínteres incompleto
•Capacidad funcional pequeña de la vejiga (en realidad, la vejiga no es pequeña, pero se contrae antes de estar completamente llena)
•Mayor volumen urinario nocturno
•Dificultad para despertar
•Antecedentes familiares (si uno de los padres tuvo enuresis nocturna, la probabilidad de que la descendencia la presente es del 30%, que aumenta al 70% cuando ambos progenitores estuvieron afectados)
•Cuadros que aumentan el volumen de orina. (diabetes mellitus, diabetes insípida, insuficiencia renal crónica, ingesta excesiva de agua)
•Cuadros que aumentan la irritabilidad vesical (infección urinaria, compresión de la vejiga por el recto y colon sigmoideo, causada por el estreñimiento)
•Debilidad anormal del esfínter (espina bífida que pueden provocar enuresis nocturna y diurna)
Enuresis diurna infantil
•Irritabilidad vesical
•Debilidad relativa de los músculos respectivos (lo que dificulta inhibir la incontinencia)
•Estreñimiento

CUÁNDO CONSULTAR AL MÉDICO
Si la incontinencia es frecuente o está afectando la calidad de vida, es importante buscar asesoramiento médico, pues la incontinencia podría:
•Indicar una afección de fondo más grave
•Restringir las actividades cotidianas y limitar las relaciones sociales
•Aumentar el riesgo de caídas en los adultos mayores cuando van de prisa al baño

Pueden sugerir temas a tratar, a través del correo electrónico o al whatsapp del celular que figura al pie de este artículo.

Dr. HÉCTOR PEREDA SERNA
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