Hipocresía Social


ogo

La música, aquel conjunto de sonidos sucesivos combinados, que por lo general producen un efecto estético o expresivo y resultan agradables al oído, ha sido esta vez el canal para que uno de esos sonidos salga como una estridente frase desde la profundidad del alma de un macho despechado que “conmovíó” y movió todo el aparato mediático: Ya te olvidé #$%&?* lo dijo el popular Tony Rosado en uno de sus conciertos de cumbia, frase que lo viene repitiendo desde hace más de 10 años con “notable éxito” comercial y que por alguna extraña razón recién hoy alguien se percató de su “agresividad”.

Un pálido señor Rosado tuvo que salir a pedir disculpas, a inclinarse ante el monstruo mediático que pedía arrepentimiento y perdón a la sociedad, no solo por haber proferido frases denigrantes contra la mujer sino, un poco más o un poco menos, ser el responsable de la violencia de genero contra la mujer. Esto lo hacía mientras Marisol, otra representante de la cumbiamba, manda a los hombres a los quintos infiernos diciendo “arranca nomás cholito” y por si fuera poco, ahí nomás para no desentonar y en ritmo de salsa Joe Arroyo nos dice: “mátala mátala mátala,/no tiene corazón mala mujer”.

Me pregunto, ¿cuál es la diferencia entre decir: Ya te olvidé #$%&@ y mala mujer?, talvez el nivel educativo de un cantante que tuvo la suerte de recibir la educación que no la tuvo el buen Tony que su expresión esta impregnada de odio y venganza, exactamente lo mismo en la otra canción solo que dicha de una manera más elegante. La violencia contra la mujer es más que evidente en ambos casos, pero al Tony no se le perdona.

“La capacidad de fingir del ser humano se encuentra extraordinariamente desarrollada. actitudes; estados; condiciones; cualidades; sentimientos; emociones; modos de ser; creencias… Toda propiedad, cualidad o condición humana puede ser falsificada, como tantas otras cosas que se falsifican para ser vendidas como si se tratara de originales”, lo encuentro en un blog que retrata casi a la medida lo que en el Perú vivimos y no es otra cosa que la hipocresía social, la capacidad que tenemos como sociedad de fingir para no ver una realidad que queremos ignorar.

La violencia de genero considero no se acabará con acorralar mediáticamente a un artista, nos guste o no tiene gente que lo escucha y quizá hasta lo admira, no creo que con su arrepentimiento y perdón mañana el feminicidio dejará de mostrar las escalofriantes cifras que amenaza con superar cada año el anterior, sus causas no la encontraremos en los conciertos.

Hace poco tuve la oportunidad de ver y oír, cuando las redes sociales traen de vez en cuando algo extraordinario, un experimento social con niños italianos de entre los 7 y 9 años luego de dar respuesta a algunas preguntas se les pide, ante la presencia de una niña de 8 años darle una bofetada, muchas respuestas a negarse hacerlo, y ante la repregunta de porque no, la repuesta que más sorprende es la de ¡porque soy hombre!

¿Qué tiene que pasar por la mente de un niño para que su respuesta tenga la contundencia de una persona que pone como su razón de no violencia contra la mujer, su propio ser?, solo la educación, donde la mirada hacia la mujer es la de tu propio ser, donde el concepto de mujer es complemento, parte de la sociedad, pensar en que la humanidad no sería posible sin ellas.

Sueño con algún día, no muy lejano, en un directorio de alguna empresa privada, tengamos que hacer un alto para que una de las directoras pueda dar de lactar a su hijo o hija, ese día podre comprobar que las mujeres han alcanzado no solo mayores y mejores competencias directivas, sino también, que la empresa entendió por fin que las mujeres son la razón de ser de nuestra evolución como seres humanos, el rostro humano de las personas jurídicas se verá expresado en ese acto sublime.

No ataquemos solo el efecto, busquemos las causas que generan violencia porque no solo es contra la mujer, y mientras termino de escribir este artículo a mi vecina se le ocurre recordar a Paquita La Del Barrio y cantando a voz en cuello se le escucha cantar:

Rata inmunda/ Animal rastrero / Escoria de la vida / Adefesio mal hecho … afortunadamente no me siento aludido.