Momentos tarapotinos 1


La historia de Tarapoto es la historia de sus alcaldes. Los diversos testimonios que podemos encontrar nos dan una idea bastante clara del desempeño de los burgomaestres de antaño. Como sabemos, antes los alcaldes eran designados entre los llamados notables de la ciudad; o sea, personas que se destacaban por sus cualidades personales. La función de alcalde era el de ser un servidor leal de la ciudad, y no ganaban sueldos. Y como recordarán mis lectores, ya he historiado el desempeño de algunos alcaldes. En estos tiempos, cualquier manavlaque puede ser alcalde, gracias a la política, lo que quiere decir que la política no nos da a los mejores, aunque siempre habrá excepciones.

El viernes pasado me encontré, en el hospital de Essalud, con el ciudadano bandino Quimiston del Águila del Aguila, con quien intercambiamos opiniones sobre la ciudad y observamos que ahora la gente camina más gracias a las amplias veredas que construyó el alcalde Walter Grundel. Lamentablemente el ex alcalde no tuvo visión y la propuesta que presentamos sobre el bosque urbano hizo que la derivemos al gobierno regional, y como este tampoco tuvo visión, todo quedó en nada. Todavía tenemos esperanza en la gestión del Arq. Tedy del Águila Gronerth, pero ¿los regidores y los funcionarios se la jugarán?, o de repente aparece por ahí nuestro proyecto contrabandeado para quitarnos la primogenitura. Porque en estos tiempos todo es posible.

La modernización de la ciudad de Tarapoto de estos últimos treinta años comienza con Víctor Daniel Coral Pérez, cuando se asfaltó la segunda cuadra del jirón Grau, que era un tramo como preparado para los enemigos. Gracias a Víctor Daniel se construyó el moderno edificio de la comuna demoliendo ese vetusto local donde contraje mis segundas nupcias. Otro saldo formidable se daría con Armando Gonzales del Águila, que le dio a Tarapoto una nueva dimensión. Walter Grundel la ¨veredizó´ y ahora le toca a Tedy del Águila hacer la diferencia, y para eso debe tener funcionarios verracos que den ideas, que no tengan miedo a innovar, que rompan esquemas. Con funcionarios petacones ninguna gestión podrá avanzar.

Tarapoto ya es una urbe en todo el sentido de la palabra. Pero sus autoridades no han querido trabajar a darle su identidad propia, como venimos exigiendo desde Comunicando. En la ciudad no tenemos señalizaciones adecuadas, hay lugares que se ha convertido en criaderos de gallinazos y no sería nada raro que aparezca en cualquier plato como si fuera un sabroso caldo de cocoroco. A eso podríamos llegar.

Después de intercambiar sesudas opiniones con el buen Quimistón, lúcido y propositivo ciudadano y alguna vez militante aprista, me encuentro con pacientes que acuden al hospital y no porque estén enfermos sino que van a sacarle el jugo a “sus” plata. “He aportado por décadas al seguro y tengo que sacarle su utilidad”, dicen. Interpretando esta realidad debe innovarse el sistema de la seguridad en la salud, para evitar que las citas nos den siete meses después de haberse solicitado. [Comunicando Bosque y Cultura – Comunicando].