Mujer fue herida de bala tras nuevos enfrentamientos en comunidad nativa Shambuyacu


Marta Cárdenas Samame, herida de bala

Hechos ocurrieron luego que ronderos detuvieran a su hijo y hermano acusándolos de pretender ingresas armas de fuego

Moyobamba. Una mujer con herida de bala en la pierna izquierda, fue el resultado de un nuevo enfrentamiento entre integrantes de la Comunidad Nativa de Shimpiyacu y los migrantes que se oponen a ser desalojados de dicho territorio. Los incidentes ocurrieron la tarde del pasado lunes siendo identificada la víctima con el nombre de Marta Cárdenas Samame (43) quien recibió el impacto de bala minutos después que un grupo de ronderos de la base perteneciente al Caserío de Nuevo Huancabamba intervinieran la moto en la que se trasladaban su hermano Julio Cárdenas Samame y su sobrino Wilmer Cárdenas Vela, a quienes los ronderos sindicaban de estar trasladando armas de fuego al interior de la Comunidad Nativa. Sin embargo, tras ser trasladados hasta la casa comunal y hacerse la revisión corporal y de sus pertenencias, se corroboró que no llevaban ningún tipo de armamento situación que generó la intervención de los nativos que llegaron con flechas en mano pidiendo que los intervenidos sean inmediatamente liberados. En estas circunstancias es que una persona que hasta el momento no ha sido plenamente identificada realizó un disparo que le cayó a Cárdenas Samame en la extremidad inferior.

Ayer martes la mujer junto a su hermano y sobrino que fueron retenidos por las rondas campesinas presentaron la denuncia ante el Ministerio Público. Por su parte los dirigentes de la Federación Regional Indígena Awajun Del Alto Mayo – FERIAAM volvieron a solicitar la intervención de las autoridades y exigen que se declare en emergencia el territorio ancestral, para evitar nuevos enfrentamientos que puedan terminar con posibles pérdidas humanas.

Hay que mencionar que la Familia Cárdenas Samame también son pobladores migrantes, pero a diferencia de la mayoría, ellos tienen buenas relaciones con la Comunidad Nativa y han aceptado las condiciones suscritas en el contrato de arrendamiento y no pretenden adueñarse de las tierras como ocurre con los otros migrantes. (Franclin Laván)