¡Que la alegría no se termine nunca! ¡Arriba Perú!


El fútbol ha vuelto a encender el ambiente positivo en todos nosotros, y es que la victoria por 3 a 0 frente a nuestro clásico rival Chile ha vuelto a reavivar nuestra sed por triunfos deportivos.

Lo vivido el miércoles simplemente indescriptible y probablemente sea más mágico aún el día domingo frente a la selección de Brasil en su propia casa buscando un “maracanazo” más.

Sin embargo toda esa algarabía tiene que ser conducida a un plano nacional en nuestra función propia como sociedad, ya que aún somos protagonistas de partidos que vamos perdiendo por amplia goleada en todos los marcadores.

Inseguridad a gran escala, violaciones y corrupción son los tres grandes rivales a vencer en un partido que no tiene por qué prolongarse más en la historia reciente de nuestro país, las cifras ya hace mucho nos vienen avisando de los resultados devastadores que hemos venido teniendo con el transcurrir del tiempo.

Y la única forma para erradicar estas problemáticas es el plantear políticas públicas que realmente calen y generen un cambio en todos los niveles de nuestra sociedad en conjunto, todo este trabajo se tiene que generar de forma que se realice una retroalimentación oportuna entre el estado con la sociedad y así en viceversa.

Así como el fútbol a nivel de nuestra selección ha experimentado un cambio generacional profundo, del mismo modo tiene que realizarse en el ambiente político y técnico de nuestros país, los llamados “nuevos cuadros” son los indicados a abrir estas nuevas puertas que nos permitan optar por una forma más adecuada y moderna de ser dirigidos como país interna y externamente.

Perú tiene entonces ese gran deber de ir por un camino positivo que le permita romper con toda “maldición” estructural política y social que durante tantos años ha venido mermando el sueño añorado de convertimos en referentes de nuestro continente, generando un legado que perdure en el tiempo como un país que ha podido superar todo obstáculo que se le podido presentar a lo largo de su historia, desde nuestra independencia de la corona española.

En nosotros está el revertir este marcador muchas veces adverso, no será fácil; pero mientras más ataquemos de raíz a todos los males que nos aquejan, más rápido podremos ver los grandes resultados que dejaremos como parte de nuestro legado.