Pasivos de hidrocarburos siguen afectando a comunidades indígenas


CASI MEDIO SIGLO DE ACTIVIDAD PETROLERA DEJA GRAN CONTAMINACIÓN

Las actividades extractivas en el Perú han terminado siendo una pesadilla para las poblaciones que habitan en sus zonas de influencia. En el caso de la minería, cuando la mina cierra deja atrás los relaves, mientras que en la extracción de petróleo, particularmente en la Amazonia, los derrames y filtraciones continúan sin ser remediados.

A enero del 2019 el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) tenía registrados en el Perú 8,448 pasivos ambientales mineros y 156 de actividades hidrocarburíferas. Sin embargo, el ministro de Energía y Minas Francisco Ísmodes ha asegurado que en todo el país existen alrededor de 9,000 pasivos mineros y 3,000 de hidrocarburos que están pendientes por resolver.

“En los últimos años se ha priorizado el desarrollo de proyectos, pero en el caso de los pasivos ambientales no se avanzó de manera importante en su remediación”, declaró Ísmodes al diario oficial El Peruano, agregando que se requieren no menos de 7 millardos de soles [US$2 millardos] para remediar esos 12,000 pasivos ambientales.

El caso de los pasivos de hidrocarburos en la Amazonia es especialmente grave porque están afectando el medio ambiente, la salud y los medios de vida de las comunidades indígenas.
En marzo, el vicemininistro de Hidrocarburos Eduardo Guevara declaró a la prensa que “el Estado podrá encargar la remediación de pasivos ambientales en el sector hidrocarburos si las empresas petroleras no lo hacen por cuenta propia, para lo cual hará uso de la garantía financiera (carta fianza) que debe presentar la empresa junto con su plan de abandono”, en referencia al decreto supremo 023-2018-EM, aprobado el 2 de marzo del 2018 y que modifica el reglamento de protección ambiental de las actividades de hidrocarburos.

La actividad petrolera en la región amazónica peruana se inició en la década de 1920, pero se intensificó a partir de 1971, durante el gobierno militar encabezado por el general Juan Velasco Alvarado (1968-75), con el descubrimiento de yacimientos petroleros en la cuenca del río Corrientes, en la región Loreto, cerca de la frontera con Ecuador, donde se instalaron los lotes 8 y 1AB. El lote 8 quedó a cargo de la estatal Petroperú hasta 1996, con el régimen de Alberto Fujimori (1990-2000), cuando fue asignado a la argentina Pluspetrol.