Un genial “sudamericano de cuna mexicana, nacido en el Japón”


Así se definía –con la genialidad que lo caracterizaba- nuestro Maestre, el Dr. David Juan Ferriz Olivares, cuando le preguntaban sobre su nacionalidad, asombrando a todos con esa ya famosa descripción; de hecho, esa personalidad multinacional aún asombra, provocando reflexiones y sabias enseñanzas, invitándonos a la amplitud y expansión de nuestra dimensión existencial, hacia el Hombre Universal…

En efecto, por circunstancias de la vida, sus padres, diplomáticos mexicanos residían en Japón cuando él nació, y años más tarde, sumaría también su nacionalidad venezolana, asimismo con profundo amor al Perú (donde vivió varios años) y los demás países de Sudamérica, continente “elegido por la mirada de la Alta Inteligencia Divina”, para Guiar al mundo en los milenios venideros.

Siempre recuerdo con asombro también, esos días en octubre de 1992, cuando mi amada Madre, Adela, llegó a casa muy conmovida por la noticia de la partida de Él, a Quien consideraba su Maestre tan querido desde joven. Ella se conmovió aún más cuando recordó que pocos días antes –por una de esas CAUSALIDADES del destino- asistió a una misa en la antigua Iglesia de Mansiche (Trujillo) escuchando del sacerdote recitar los versículos de la Biblia que la impactaron particularmente; esas solemnes palabras del Apóstol Pablo al final de sus días, declarando: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; no solo a mí, sino también a todos aquellos que aman su Venida.” (2 Timoteo 4:7-8). Este impacto trascendió a mí, adolescente de 15 años, que recién comenzaba formalmente y semiconsciente aún, a integrarme al Gran Sendero que enseñaba en exclusividad este Gran Apóstol del Saber de nuestros tiempos: el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares, pues mi madre unió en su meditación los dos hechos: 1) la ‘casualidad’ de esos versículos y 2) la partida a la eternidad de su Maestre; marcándole el alma, al tomar esto como un mensaje personal de despedida de Alguien tan querido, que durante su magnífica vida cumplió con las mismas leyes apostólicas y cíclicas que hace dos mil años había cumplido el Gran Pablo de Tarso, puesto que “Los Díscípulos del CRISTO vuelven a recorrer los caminos del mundo”, como lo hicieron hace veinte siglos en Judea, Asia y Europa.

Así, sin haber tenido la Gracia de conocerlo personalmente, puedo decir –como Él lo expresaba de su Maestre- que “Verdaderamente Sí”, lo he conocido a través del Verbo de su palabra verdadera; VERDADERAMENTE SÍ lo he conocido, a través de sus herederos espirituales, mis queridos Maestros Venerables Sat Arhats María Nilda Cerf Arbulú y José Miguel Esborronda Andrade, Iniciados del más alto rango espiritual; VERDADERAMENTE SÍ lo he conocido, a través de su Magna Obra: educativa, científica, filosófica, artística y cultural, en bien de la humanidad (www.magnanet.org, www.elicnet.org, www.fissnet.org, etc.). Y, puesto que no está físicamente (desde el 22 de octubre de 1992) evoco aquellas palabras del Mas Digno Maestre Sun Wu Kung: “Cuando ya no esté con vosotros físicamente, ME IMAGINARÁN”…En efecto, lo imagino ahora en la vibración de sus profundas enseñanzas llenas de identidad, en su mirada serena, grave, jovial y que todo lo sabe; en su grande y vivificante sonrisa, su fino humor, su Magna Presencia y Esencia, testimonios de PLENA REALIZACIÓN de su símbolo de ‘Apóstol del Saber’, que hacen evocar las características del SABIO: “El Sabio en su verdadero sentido de Prudente es el Maestro que actúa con determinación, con discernimiento, con buen juicio, con gravedad y sabiduría en el plano del Saber de la Síntesis” (Serge Raynaud de la Ferrière)

Su espíritu sigue vigente en el SIEMPRE eternal del presente sempiterno, en el fuego sagrado de nuestro ser y del ser de todos los discípulos del Saber, quienes continuamos llevando al mundo su Obra y Pensamiento, dirigidos por las dos Columnas Vivientes del Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares y de la Gran Tradición Iniciática: sus dos más avanzados discípulos, los Venerables Maestros, Contadora María Nilda Cerf Arbulú y Matemático José Miguel Esborronda Andrade.

Desde la Sede Tarapoto de las Fundaciones creadas por este insigne Maestre, nos unimos a todas las 60 sedes de América y Europa y Australia, elevando nuestro saludo, eterna gratitud y homenaje por el 98° Aniversario de su Natalicio (Japón, 12 de JUNIO de 1921) un día de Gracia para la humanidad presente y futura, que ya recibe los frutos de la Verdadera Cultura, propia de esta era del Saber.

Culmino este humilde homenaje, con las pertinentes expresiones de sus Discípulos más avanzados:

“Su vida ejemplar, su enseñanza cotidiana y trascendente, han sido motivos de inspiración para miles de seres para mejor servir a la humanidad. Destacan su abnegación, su profunda y vasta obra intelectual, su reconocida sensibilidad y don de gentes, como Discípulo, Maestro y Amigo leal, fiel e imperturbable, viajero por los caminos del mundo.”

“Dada la simpatía y admiración sin par que siempre mereció, es digno, justo y razonable perennizar su nombre y su obra, en América y en el mundo. Su espíritu joven, alegre, vigoroso, infatigable, afable, tolerante e inagotable así como sus consejos sabios siempre lo caracterizaron. Nosotros los que convivimos con él, damos testimonio del SER más completo, junto con su Maestre, que ha existido en estos últimos años.”