El arte de gobernar


Lo que ustedes lean en este artículo vale para todos aquellos que gobiernan, ya sea un país, una región o dirigen una organización. Las ideas generales las he venido exponiendo desde hace mucho tiempo. Y como siempre ha ocurrido, casi todas las gestiones, de las que sean, han terminado en el olvido. ¿De quienes es la culpa? La respuesta es de todos. Pero el principal responsable es el llamado “número uno”, de la gestión que sea, aunque sea el “número uno” del comité del Bernabé Guridi.

En las instituciones en las que he trabajado, poquísimos ejemplos encomiosos de haber sabido dirigir personas y procesos existen. Por lo general, casi nadie tiene capacidad cuando no interés en manejarse con una visión construyendo escenarios. De ahí que cada cuatro años nos encontramos con ex que andan perdidos extrañando sus efímeros momentos de gloria. Seis meses de iniciado un gobierno ya podremos saber que solo han tocado la flauta. En política la mediocridad se paga caro. Es cuando la hora de los cambios ha llegado. Los gobernantes deben ser perspicaces, honestos y con carácter para comprender que para gobernar con eficiencia y con resultados se tiene que convocar a los mejores.

Hay tres textos extraordinarios que podrían leer los líderes para tener un norte de cómo gobernar. Mi experiencia me permite sacar una conclusión fundamental, y se refiere a saber manejar organizaciones. Un ejemplo de cómo gobernar sabiendo administrar y gestionar los recursos humanos fue Gonzalo Villavicencio Aguilar. Lo primero que hizo fue crear un clima de confianza. La llegada de Villavicencio a las oficinas, tanto de la sede regional, como de las direcciones regionales, era recibida con emoción y expectativa. Tenía una cualidad especial: sabía reconocer el mérito y el talento de las personas. Soy testigo cuando un asesor pretendió manipularle y la respuesta fue: “Compañero, agradezco tu opinión pero las decisiones las tomo yo”. Una expresión nada ofensiva pero concluyente.

Es posible que los gobernantes de ningún nivel hayan elaborado un plan de gobierno, sobre la base de los planes de desarrollo concertado. Casi siempre no lo hacen porque se rigen más por el voluntarismo y los momentáneos reconocimientos de coyuntura que no son más que un juego hábil de oportunismos. Aquí es donde deben entrar a tallar los asesores y estos deben tener inteligencia, carácter, visión y honestidad. Cuando los gobernantes se dejan manipular por los funcionarios obsecuentes y mediocres es cuando el futuro ha terminado.

La filosofía del Sistema de Control Interno se expresa en el componente Ambiente de Control. Y a partir de él se desencadena todo. No comprender esto es no entender la política de la modernización de la gestión pública. Las nuevas gestiones que gobiernan tienen la oportunidad de hacer la diferencia y dependen de ellas mismas. Nadie nace sabiendo gobernar y ser gobernante forma parte de un proceso de aprendizaje. Solo requiere saber ubicarse, entender los roles y que están al servicio de la ciudadanía y no para recibir honores. [Asociación no gubernamental de desarrollo Comunicando Bosque y Cultura – Comunicando].