EL DIVÁN – DE SISMOS, TERREMOTOS Y ALGO MÁS


Teniendo en consideración los últimos acontecimientos que vienen dándose en nuestro país y que involucra a las regiones de Loreto, Cajamarca, y San Martín, a los que sumamos diversas localidades de la selva peruana que se han visto afectados por la furia de la naturaleza con pérdidas materiales así como económicas, nos obliga a preguntarnos ¿que entendemos por desastres naturales?, respondemos indicándoles que son pérdidas materiales y vidas humanas ocasionadas por fenómenos naturales en todas sus formas y variantes, incluida la contaminación ambiental, entre otros eventos naturales todos estos impredecibles, sin dejar de mencionar que algunos de ellos son generados justamente por actividades humanas que alteran el medio ambiente, como la explotación errónea e irracional de los recursos naturales.

Hay que agregar que los efectos de un desastre pueden amplificarse debido a una mala ubicación de diversos asentamientos humanos, sumada a la falta de medidas de seguridad, al igual que planes de emergencia y sistemas de alerta y que pueden desencadenar otros eventos que reducirán la posibilidad de sobrevivir debido a una adecuada planificación en medidas de seguridad.

¿QUÉ ES CULTURA DE PREVENCIÓN?
Decidimos abordar este tema pues la verdad ya estamos cansados de escuchar siempre más de lo mismo, la PREVENCIÓN palabra que recordamos haberla escuchado por primera vez en 1970 tras el Terremoto de Ancash que costó la pérdida de 70 mil vidas humanas (50 mil muertos y 20 mil desaparecidos), tan catastrófico en pérdidas humanas en nuestro país que incluso dio lugar al nacimiento en 1972 del INSTITUTO NACIONAL DE DEFENSA CIVIL justamente en el afán de generar entre la población una respuesta inmediata y positiva ante la presencia de eventos naturales destructivos.

De aquel terremoto han pasado ya 47 años y nosotros seguimos preguntándonos ¿que hemos avanzado hasta el momento en CULTURA DE PREVENCIÓN? pues hasta donde conocemos los eventos y fenómenos naturales con resultados nada favorables en nuestro país han seguido produciéndose en los últimos años con las consabidas perdidas tanto humanas como materiales.

Cuando hablamos de una CULTURA DE LA PREVENCIÓN, nos referimos en crear conciencia, adoptar nuevas conductas y una actitud responsable y de respeto por la protección de las vidas, el entorno, por las futuras generaciones; cultura de la prevención implica, una actitud colectiva donde cada ser humano, como ciudadano común y/o como parte de los sistemas estructurales que componen la sociedad, seamos capaces de cambiar situaciones amenazantes.

Así pues podemos decir que CULTURA PREVENTIVA es el conjunto de actitudes y creencias positivas, compartidas por toda comunidad responsable en emprender ACCIONES DE PREVENCIÓN, independientemente de que exista o no un desastre inminente.

La CULTURA DE LA PREVENCIÓN se basa en el compromiso y la participación activa de la población, pero no de aquella que se burla de la leyes, INVADIENDO ZONAS DE RIESGOS, HACIENDO SUS VIVIENDAS EN LAS FRANJAS MARGINALES DE LOS RÍOS, NO RESPETANDO LOS CAUCES NATURALES DE RÍOS QUE AUN ESTANDO SECOS ELLOS RECLAMAN SU CAUCE NATURAL EN ALGÚN MOMENTO, la responsabilidad compartida de algunas autoridades que sabiendo que están en zonas no aptas para desarrollo urbano permiten que se asienten en las mismas, en conclusión desde nuestro modesto punto de vista existe una responsabilidad compartida de algunas malas autoridades y de aquellos ciudadanos que creen actuar dentro del marco de la ley y sin embargo la vulneran de manera repetitiva, vale la pena preguntarse entonces ¿qué es lo que están haciendo sobre el particular todos los organismos creados para la prevención de eventos naturales muchos de ellos destructivos, a los que se les asignan presupuestos y partidas económicas?.

Consideramos que existen diferentes mecanismos para abordar el tema de la PREVENCIÓN y cada uno de ellos puede resultar útil de algún modo, por ejemplo una condición de éxito necesaria pero no suficiente, es la PARTICIPACIÓN DE TODOS, pero esta participación tiene que ir acompañada del compromiso visible de convertirnos en agentes implicados hacia esa CULTURA DE LA PREVENCIÓN, es decir que debemos integrarnos en el día a día de la actividad social, cultural, escolar y también laboral, que quede como un compromiso a asumir de convertirla en un auténtico ESTILO Y FORMA DE VIDA y no como una imposición, eso depende exclusivamente de nosotros.

Por cierto, no se trata de buscar de parte nuestra convertirnos de la noche a la mañana en “opinilogos” menos aun aprovecharnos de la coyuntura que vive el país y nuestra región, pero la verdad es que molesta estar de manera repetitiva asistiendo como espectadores de lujo todos los años a eventos similares en los meses de siempre a lo que debemos sumar pérdidas materiales y humanas sin que se haga nada al respecto desde el lugar que nos corresponde.

Para terminar, consideramos que la etapa formativa es óptima para forjar una CULTURA DE PREVENCIÓN la que moldee personas éticas, preparadas, conscientes, responsables, exigentes y participativas, pensamos que se debe encaminar esfuerzos al fortalecimiento de la incorporación de conceptos, actitudes y valores en la actividad educativa del país desde el nivel inicial hasta el profesional, o desde el lugar donde nos encontremos, en conclusión MAS VALE PREVENIR QUE LAMENTAR.

Para terminar, decirles que reactualizamos este articulo porque consideramos que no pierde vigencia, lo que quedó demostrado tras el sismo del pasado domingo en la madrugada, lamentablemente no estamos preparados para eventos naturales prolongados por eso recordarles que debemos participar activamente desde el lugar que nos encontremos del SIMULACRO NACIONAL DE SISMO Y TSUNAMI 2019, este viernes 31 de mayo a las 10 de la mañana, creemos que no se debe esperar a que suceda una tragedia para tomar conciencia sobre la importancia de la educación en prevención de movimientos telúricos, están advertidos. (Puma)