¡Hazme vibrar!


Hay sonidos que son placenteros, liberan tensiones y nos desconectan de todo, haciéndonos vibrar cada parte de nuestro cuerpo. Hombres y mujeres experimentan la sensación de exclamar cualquier tipo de sonido en distintas situaciones. Desde suspiros, gemidos, hasta palabras y gritos. Cuando llega el momento, todo se vuelve insoportable y no sabemos cómo vamos a reaccionar.

Todos los días me envuelvo en distintos sonidos, algunos me relajan, como la musiquita de radio La Inolvidable, que me levanta por las mañanas y hace que me vuelva la mejor ama de casa, dulce cocinera que prepara el desayuno a su esposo. Salgo de casa y me subo a mi motocicleta esperando llegar en paz al trabajo, cuando un pitido de claxon retumba mis oídos ensordeciéndome, inhalo y exhalo, cuando estoy calmada, aparece un mototaxista con el tubo de escape abierto, que hace que salga mi demonio interno, ese que es capaz de asesinar sin compasión alguna.

Ayer, mientras manejaba mi motocicleta intentando hacer oídos sordos a los ruidos escandalosos, un jovencito que no pasaba los 16 años aceleró haciendo una pirueta que llegó a levantar su moto, mentalmente lo mandé al quinto infierno porque casi destroza mi oído, además de llenar de humo y pasar la luz en rojo. El sujeto que intentaba imitar a un motocrosista, terminó en el suelo, pero ileso, sin ningún rasguño, se levantó y se fue con el mismo ruido desastroso. Pudo ocasionar algún accidente o hasta matar a alguien, esta vez hubo suerte y eso no sucedió, sin embargo, estas son cosas que suceden a diario y a las que todos nos hemos acostumbrado.

La estupidez humana es grande, hay personas que por sentirse más hombres y querer que su motocicleta tenga más potencia, abren totalmente su tubo de escape y lo único que generan es que emita un ruido molesto que estresa al resto de conductores. Esto está sucediendo hace mucho tiempo y los protagonistas parece que se están reproduciendo de tal manera, que se llega a pensar que el problema es uno y no ellos, cuando no es así.

El ruido es un sonido desagradable y molesto, llegando a ser nocivo para el aparato auditivo y el bienestar de la persona. Y todos, sin excepción, a diario lidiamos con esto y quienes pagan pato son nuestras parejas, hijos y amigos, una cadena que no tiene cuando terminar.

Tarapoto, es una ciudad maravillosa pero una de las más ruidosas de todo el país, a pesar de que la contaminación sonora representa un problema ambiental para el hombre, poco o nada se hace por disminuirla.

No solo son las motocicletas con tubo de escapes destrozados como los cerebros de quienes la manejan, es también la irresponsabilidad de quienes pasan en luz roja, no usan casco y no respetan las reglas básicas de tránsito, volviendo a una sociedad una jungla en donde los animales hacen lo que les viene en gana.

Yo estoy harta de ruidos molestos, yo quiero sentir melodías de amor, que me hagan sentir placer y no estrés… Por eso, hoy y todos los días ¡Hazme vibrar!, pero con sonidos de amor y no de terror. ¿Y tú, qué prefieres?