La política y los políticos


“La ciencia política constituye una rama de las ciencias sociales que se ocupa de la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva”. “La política es una forma particular de afrontar aquellos conflictos que deben resolverse democráticamente”. Existen personas preocupadas por los problemas sociales: personas indigentes, en extrema pobreza, pobres, ociosas, drogadictas, alcohólicas, irresponsables, criticonas, analfabetas. Los políticos son individuos que llevan la política en su ser. Hace algunas décadas la población manejaba muy bien éste concepto. Jóvenes como Haya de la Torre, Fernando Belaúnde, irradiaban éste mensaje social y pronto lideraron grandes masas humanas. Es que la sociedad humana de ésta parte del planeta, casi siempre ha carecido de correctos líderes que pusieran en práctica el contenido real de la política. Desde cuando el norteño Atahualpa traiciona a su medio hermano Huáscar cusqueño, la sociedad incaica ha experimentado demasiado sufrimiento. Hasta antes de ese episodio, la sociedad vivía de manera ordenada acorde a sus tres clásicos principios de no robar, no mentir y no ser haragán. Al parecer ésa incursión de traición del medio hermano en la política inca fue el inicio de nefastos comportamientos gubernamentales. Luego vienen los “conquistadores” europeos a llevarse metales a montones sin importarles nada la sociedad, a costa de explotación, asesinatos y violaciones. Fueron los extranjeros quienes gobernaron éstos territorios. ¿Qué tipo de gobierno se puede esperar de quién no ama al pueblo que representa? Luego de lograr la llamada “libertad”, bajo cruentas batallas con la muerte de millones de paisanos, los manejos de las cosas públicas aún no han andado por sendas promisorias, siguen transitando por manejos escabrosos de oscuros comportamientos de los gobernantes. Pero, desde hace tres décadas, la política al parecer viene recibiendo su más sangriento maltrato, porque la gobernabilidad ha dejado de cumplir su verdadero contenido primigenio de servicio. ¿Por qué? Por el sucio dinero. Antes saqueaban los europeos, ahora nos saquean los nuestros. Tanto es el desgaste de la política actual, que la corrupción se ha institucionalizado en el Estado, que los congresistas la defienden a capa y espada abiertamente sin sangre en la cara. En buena hora que se abra la caja oscura, que emanen los gases contaminados, que se aclaren las tinieblas, que las aguas se limpien, que hablen los traidores, que el hombre entienda de una sola vez que no solo es materia sino también espíritu, que la gobernabilidad de la sociedad humana no solo es a la materia de carne y hueso, también es a la mente y al Espíritu, que los subordinados se merecen todo el respeto y a ellos se deben los gobiernos.

Llega un nuevo amanecer, vibra de satisfacción la política, se abre el alba de límpido panorama atmosférico, deben emerger nuevos políticos re enrumbando el principio filosófico de servicio a la comunidad, dejando atrás hábitos de corrupción materialista, encendiendo el faro potente de nueva esperanza de vida civilizada, cuando el ser humano político deje de pensar en primera persona y cumpla el mandato de Dios de servir a su pueblo, como lo hizo el gran gobernante Moisés, temiendo los mandatos del único Dios. Que hay gente desobediente, sí lo habrá siempre, pero aun con ella, la calidad de la conducción gubernamental debe ser prístina y perdonar sus pecados para juntos caminar por corta vida.

La política es asumir retos para plantear saludables alternativas a las necesidades sociales; pero, con la fuerza de la humildad gubernamental, pedir el imperioso apoyo a Dios y compartir con los demás, porque los aportes siempre son muy buenos, y así juntos, unidos, bajo el amparo del Señor, ejecutar los planes y proyectos que redundarán en la satisfacción de los problemas. Los políticos están llamados a conducir la administración de los recursos de los pueblos. Ningún político es dueño de la razón. Ningún político es dueño de los recursos del pueblo. Todo político es encargado de manejar los recursos del pueblo, con su valiosa participación, como dejó en claro Fernando Belaúnde con el lema “El pueblo lo hizo”, en base a la valiosa experiencia de los incas en sus famosas minkas, donde el pueblo participaba en las obras comunales. Cuánta urgencia existe renovar las normas políticas. Que existan congresistas que se oponen a éstos cambios es por demás iluso, cuando en realidad, son los congresistas de ahora, al observar semejantes barrabasadas políticas, quienes deberían tener iniciativas de hacer éstos cambios en las normas legales, precisamente para no tener más el tipo de políticos que tenemos ahora. Ya se dijo que las personas interesadas o con vocación política, primero deben cumplir con su formación académica, luego su formación política, duela a quien le duela. No se puede tener padres y madres de la patria que buscan a última hora certificados de primaria por todas partes. Políticos que manosean a aeromozas. Autoridades que nunca han leído un libro y dicen que leer da Alzheimer.