La lucha continúa


La idea de lucha generalmente se vincula a enfrentamiento con opositor externo, aunque en realidad, la lucha se da en ambos frentes. El país tiene urgente necesidad de luchar con firmeza hasta lograr la anhelada pacificación y vida como humano civilizado; además, una administración pública democrática.

Cuando dos grupos terroristas asesinaron alrededor de sesenta mil seres humanos, en su mayoría inocentes niños, jóvenes enamorados, padres y madres que luchaban por sacar adelante a sus hijos, la población pedía a gritos la pacificación del país. Se tomaron serias medidas que condujeron a la pacificación, pero con una chequera en blanco bajo el brazo, la abultada chequera de la corrupción. Lamentablemente quienes alcanzaron las máximas magistraturas han sido trasnochadas personas que lograron sus cometidos con golpe de suerte. Individuos con grandes vacíos de humildad y de personalidad. Si bien se alcanzó a un alto porcentaje de pacificación, pero el gobierno que la condujo se embarró de corrupción, como por ejemplo pagar a un asesor millones de soles, sin tomar en cuenta criterios técnicos, administrativos, contables. Vender las instituciones públicas a precios irrisorios y no informar al pueblo de los usos de esos recursos. La población quiso paz, pero sin condicionamientos, es decir una paz de verdad. Ahora, las calles están llenas de cogoteros que matan por un equipo celular. Los robos se dan en las casas y calles por expertos malhechores. Los feminicidios van en aumento incontrolable a razón de doce mujeres mensuales. De verdad, hay ausencia de paz.

Desde tiempos no muy bien definidos, la administración pública del país está derramando pus por todas partes de su estructura y de verdad ya es intolerable. Los cinco gobiernos nacionales precedentes han puesto en evidencia sus dotes de asquerosa ineptitud gubernamental. Los recursos del pueblo han sido despilfarrados, como cual saqueo de ambiciosos llamados conquistadores, a quienes la vida humana ha carecido de absoluto valor, a quienes solo importó metales brillantes. ¿Cuáles son los beneficios de aquellos criminales que se llevaron ingentes cantidades de metales a Europa? ¿Se llevaron también a su tumba? ¿Han disfrutado de mejor vida luego de asesinar personas para quitarles metales? Aquí hay una ligera diferencia. Los saqueadores europeos lo hicieron de tierras ajenas muy lejanas. No se justifica por ningún motivo la muerte de miles de personas naturales incas para robarles metales. Fueron personas de afuera. Ahora, el saqueo al mismo país es de sus propios ciudadanos. Si antes las muertes fueron en cruentas batallas; ahora la muerte a las personas es de manera lenta, casi por inanición, por estrangulamiento económico familiar. Los gobiernos, representados por individuos que emergen de la población, no han sabido cumplir a cabalidad su mandato divino, porque la autoridad es vigilada por Dios. Si la autoridad se envanece con la soberbia y la tiranía, ya sabrá como recibir su propio castigo. ¿Quién ha dicho que la autoridad es la dueña de la razón? La autoridad es la potestad que tiene el líder de consultar las voluntades de su población para que se ejecuten planes y proyectos que conlleven a resultados beneficiosos. Esa metodología es la que no existió en ningunos de los gobiernos. Abundó la improvisación, la mediocridad, el partidarismo populista pernicioso. Los gobiernos creyeron que las administraciones públicas del Estado son sus feudos, que tienen facultades del pueblo de hacer de los recursos las disparatadas que les venían en gana, como a los monarcas de Roma antaño. Éstas confusas improvisaciones fueron teñidas luego de ilegales propuestas saqueadoras de empresas nacionales para montos menores; luego aparecieron las empresas internacionales con millones de grandes camiones a cargar los recursos del pueblo; así como ayer llevaron los europeos, así hoy se llevan los latinoamericanos, con la complaciente anuencia de éstos confabulados gobiernos corruptos.

Si bien existe un equipo de profesionales que se ha puesto los pantalones para procurar descubrir a los verdaderos traidores económicos de la patria, sin embargo, ante las informaciones de sus barrabasadas cometidas, saltan sus defensores desde el alicaído congreso, abogados confabulados, organizaciones vinculadas, para que no se continúe con ésta puesta en evidencia de esos comportamientos gubernamentales, para que se frenen éstos esclarecimientos. Qué gracia más tonta, éstas personas también se enfilan a ésos defensores del mal. El pueblo entero está de acuerdo que LA LUCHA CONTINÚE, con tal de esclarecer ésos malos comportamientos, para que se limpien de una sola vez y se abra paso a otra en blanco, donde nuevas personas se atrevan a andar por allí para desarrollar políticas diferentes, que recoja los sentimientos y voluntades de los pueblos y las cosas que se hagan provengan del corazón mismo de la gente, porque la sociedad debe disfrutar a la persona viva, con sus sentimientos, sus pensamientos y el riego de su abundante amor, como siempre quiere Dios, un pueblo unido en su nombre.