Otra sería nuestra realidad con autoridades honestas


La justicia peruana está quedando demostrada que es flexible y hasta cómplice con el delincuente. El código procesal penal así lo testimonia cuando certifica en uno de sus considerandos que una persona de 80 años no puede sufrir detención preventiva, como así lo determinaron los fiscales contra PPK, y que el día de hoy estarán decidiendo los 36 meses de encierro preventivo, o en todo caso le estarían dando arresto domiciliario, que según las propias declaraciones de PPK, le es una desgracia a estas alturas de su vida que esto le esté sucediendo, toda vez –manifiesta-, que trabajó 60 años sirviendo según él al país.

Lo cierto es que hay dos lecturas sobre este punto.

Una de ellas responde al tipo de justicia que siempre se aplicó y se viene utilizando muchas veces a favor de los que delinquen y de los que siempre están metidos en negocios turbios y nada lícitos. Son pocos los que honesta y transparentemente llegan a los cargos más altos del poder judicial. Una gran parte de jueces y fiscales están comprometidos con los poderes del Estado y los poderes del legislativo.

Los anteriores congresistas nunca se preocuparon y peor los del Congreso actual, nunca miraron al país para entregarnos a los peruanos un verdadero código de la justicia que castigue de verdad a los que delinquen independiente de la edad, que sea un adolescente, un adulto o un viejo, la justicia debe tener un solo nombre: JUSTO, que se premie de acuerdo a lo justo, y que se castigue ejemplarmente de una manera justa y debe caer ésta sanción a toda persona que aprovechó su cargo para enriquecerse ilícitamente.

Las detenciones preventivas tienen su propia lógica. Una de ellas es que los jueces con mayor eficacia, previo allanamiento de patrimonios, puedan acelerar los rastreos de investigación por diversas vías: orales y escritas. El gran problema es que a pesar del tiempo transcurrido del encierro, algunos salen libres de polvo y paja, como lo ocurrido con Ollanta Humala, pese a las evidencias de las acusaciones. Todo indica que esta pareja de los Humala tienen competitivos padrinos en los fueros judiciales, y puede ocurrir lo mismo con la señora K, pese a las diversas evidencias orales y escritas.

Ya se dijo que cada partido o grupo político tienen grandes padrinos en el terreno legal, para los casos de defensa aun siendo indefendibles. Caso Nagasaki por ejemplo, que se caracteriza por defender lo indefendible. Lo defendió a Fujimori, pese a sus argucias jurídicas y argumentativas, perdió cuando Fujimori fue sentenciado a 25 años de cárcel. Hay la probabilidad que pierda de la misma forma por la carga argumentativa de evidencias que le estarían complicando la libertad a PPK.

Los ex presidentes, Toledo y García, mientras estaban en el poder tenían sus propios fiscales y jueces, ellos los defendieron en su momento y las grandes secuelas que dejaron los siguen defendiendo indirectamente desde otra corriente, pero al fin de cuentas defensa.

Mientras en el Congreso no se aprueben verdaderas leyes de sanción, seguiremos teniendo el país que permanentemente viene cargando una pesada cruz de castigo que los mismos congresistas presionan situaciones legales a favor de ellos y de los grandes monopolios empresariales. Esto seguirá siendo un terrible calvario para todos los peruanos.

Que no nos sorprenda que PPK con los grandes padrinos judiciales que tiene, como lo tienen Toledo, García, Humala y Villarán, las investigaciones se reviertan a una realidad favorable para cada uno de ellos.

¿Qué nos queda a los peruanos? ¿Cruzarnos las manos? ¿Resignarnos a este aparato judicial carcomido por la influencia de la mafia? La respuesta no está en el Congreso con el tipo de congresistas que piensan más en su propia comodidad económica exigiendo que les eleven más el sueldo.

Si tuviéramos congresistas por lo menos siquiera unos 20, que trabajen leyes a favor del país, no a favor de los grandes monopolios y de los grandes consorcios oligopólicos, otra sería el país que tenemos, otra sería nuestra realidad educativa, y otra sería tu realidad y otra mi propia realidad.