La Revolución productiva


El termino revolución, según la Real Academia de La Lengua Española, tiene muchos significados y variantes pero en líneas generales significa “Cambio rápido y profundo en cualquier cosa” que se da generalmente con violencia, lo que implica que puede crear caos o desorden. Por lo tanto, al proponer una revolución productiva, concluimos que la nueva gestión del GORESAM considera transformar radicalmente el sector agropecuario y agroindustrial en nuestra región y, modificar la visión política, administrativa, económica, ambiental, y social con la que se ha conducido desde hace décadas; asumiendo el desafío que esto significa.

La idea de aplicar un cambio sustancial en el agro peruano tiene muchos años. La reforma agraria (1969) del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, liderada por el General Juan Velasco Alvarado fue, en esencia, una revolución productiva, pero tampoco fue la primera iniciativa. El año 1963, Nicolás Lindley, presidia el gobierno de la Junta Militar, y promulgó la Ley de bases para la Reforma Agraria que creó el IRAC (Instituto de Reforma Agraria y Colonización), iniciando el proceso de la reforma agraria en el valle de La Convención (Cuzco). Posteriormente, el año 1964, durante el primer gobierno del Arquitecto Fernando Belaunde Terry, se promulgó la Ley de Reforma Agraria.

Como se puede apreciar existieron varios intentos para revolucionar el sector agropecuario en nuestro país, pero la realidad regional nos indica que la necesidad de una reforma se mantiene vigente y el inicio de este proceso debería ser impostergable, comenzando por una renovación institucional del gobierno regional.

Para el cambio en el sector agropecuario se requiere tres cosas fundamentales: 1. Decisión política para cimentar una gestión con la suficiente fortaleza y capacidad para asumir el rol protagónico de su propuesta. 2. Una estrategia de intervención adecuada para superar los obstáculos que representa la natural resistencia a los cambios. 3. Un equipo calificado y comprometido que crea que es posible la revolución productiva. Vale recordar una cita de Steve Jobs: “No tiene sentido contratar personas inteligentes y luego decirles lo que tienen que hacer, contratamos personas inteligentes para que nos digan lo que tenemos que hacer”.

Un gobierno, que proyecte una transformación auténtica, necesita técnicos que busquen protagonismos a través de propuestas y que emerjan de sus rincones de conformidad para buscar alternativas de desarrollo que apunten a una efectiva revolución productiva, para atraer inversiones en tecnología y conocimiento, generar una eficiente colaboración entre el sector público y privado y, delinear una visión que permita convertir a la región San Martín en una región competente para aprovechar las oportunidades que nos ofrece un mundo en permanente evolución