Si Dios fuera una mujer


“Ay Dios mío, Dios mío, si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer, qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia”, con este poema de Mario Benedetti “Si Dios fuera una mujer”, inicio este jueves con ese aroma a café que tanto los encandila. Mañana es el Día Internacional de la Mujer y yo solo quiero agua bendita en cada rincón de mi cuerpo.

Hey, tú. Sí, tú… la mujer que echa lodo a otra, a la que le incómoda su éxito, su pareja, su felicidad, sus hijos, su trabajo, la ropa que viste, las cosas que hace, en realidad todo lo que otras hacen. Hey, tú. Sí, tú….la mujer que critica a otra y justifica el machismo, la que se siente poderosa en redes sociales y en persona jamás movería un dedo por defender a otra mujer en situación de peligro.

Eso somos muchas, nos convertimos en las antagonistas de otras mujeres, somos las amantes, las madrastras malas, las brujas del cuento, las que solo hablan del cambio y nunca hacen nada para mejorar este mundo con desigualdad de oportunidades.

Sin embargo, existen otras, las soñadoras, atrevidas y apasionadas. Las que con frecuencia rompen las reglas y las que gritan sin temor a quedar en ridículo. Las que se enfrían y se queman con el fuego que decide tocar. Las que ríen, lloran y disfrutan del sexo. Las que día a día trabajan para alcanzar sus sueños. A las que les incomoda la violencia y el machismo. Las que viajan solas o en compañía. Las que toman decisiones y ayudan a eliminar las injusticias… Si Dios fuera una mujer, sería así, tal cuál a las que he descrito.

Si Dios fuera una mujer, sería justamente como una que conozco. Una señora que por 15 años viene ayudando a mujeres, niños, hombres y ancianos. Una mujer que no diferencia el sexo cuando se trata de buscar justicia. Una mujer que estando enferma trabaja todos los días pidiendo apoyo en las calles, mercados y hospitales. Una mujer que toca puertas, muchas puertas y consigue ayuda económica y sobre todo emocional. Ella ha salvado de morir a muchas personas y nunca pide nada a cambio. La han invitado a hacer política en distintos partidos y nunca ha aceptado, sin embargo, la han maltratado injustamente, dijeron que lucra con el apoyo que solicita y que difama, pero ella siempre ha orado por todos, sobre todo por aquellos que han querido tumbarla con mentiras malintencionadas, porque a muchos que alguien sea bueno, le incomoda.

Mañana es el Día Internacional de la Mujer y este año, como muchas las de mi género, voy a seguir la campaña “Ella me inspira”, una iniciativa que busca dejar de criticarse entre mujeres y empezar a reconocer algo de otras, eso que las hace distintas y únicas.

Hoy hago un reconocimiento a la señora Miriam Pinchi Daza, quien junto a un grupo de mujeres que forman parte de Manos Unidas están 15 años al servicio desinteresado de la población sanmartinense. La señora Miriam Pinchi es una mujer con todas sus letras, por la que todos debemos sacarnos el sombrero, abrazarla y agradecerle por tanto. Agradecerle por aguantar lo malo y seguir con la cabeza en alto recolectando sol a sol para personas enfermas, maltratadas y olvidadas. Gracias Doña Miriam, gracias mujeres de Manos Unidas. Feliz día.

A horas del 8 de marzo, recalco todo lo bueno que tiene cada mujer, quien puede ser la más angelical del planeta o ser el mismísimo engendro del diablo, todo depende del pétalo con el que la toques. Es momento de tomar conciencia de la importancia de este día en los derechos de muchas mujeres que murieron en el intento de que su voz sea escuchada.

No felicites y des flores o chocolates sólo porque es 8 de marzo. No felicites, si eres de las mujeres que críticas a las de tu género. No felicites, si eres el tonto que con sarcasmo pregunta: ¿Y por qué no celebramos el día del hombre? No, pues…mejor, cállate.

Y tú, mujer, haz tu tarea y piensa qué te toca hacer en casa, en el trabajo, en la sociedad, en todas partes. Haz algo, no celebres por celebrar.

Si Dios fuera una mujer, qué lindo escándalo sería…