La hora exacta


El hecho que existan autoridades irresponsables, que incumplen sus compromisos, no significa que deba generalizarse con los peruanos responsables. Aquí la hora peruana es la hora exacta. No se diga más, porque la amplia mayoría de la población peruana cumple la hora y honra sus compromisos. Los malos hábitos de pequeños grupos irresponsables no pueden generalizarse a la gran masa mayoritaria, ésa también desde ya es otra irresponsabilidad. Si bien, algunas autoridades, por encontrarse en estado etílico o somnífero por efecto de drogas, adolecen de puntualidad y hacen creer que la administración de los recursos de los peruanos es como se hace en su chacra, es un tema específico de ésa persona, pero, que esa mala actitud se pretenda hacer extensiva a todo un pueblo honesto y trabajador, es otra cosa. Si alguna persona con vacuolas mentales llega tarde a su compromiso, fuera de la hora, que se la juzgue por ese hecho, pero a esa única persona. Que otras autoridades o jefes de sectores quieran imitar esas malas actitudes, también es otro tema, que debe ser criticado.

Llegar tarde a la cita es una flagrante falta de respeto a las personas citadas. No es posible que los invitados estén presentes, mostrando bostezos perezosos y el anfitrión no llegue. Si sumamos y valoramos los minutos y horas de espera de los invitados, ese tiempo representa un significativo valor económico perdido y absoluta falta de respeto. Que alguien en sus trece, diga que la hora peruana es llegar tarde, se trata de la persona más equivocada del planeta y debe ser castigada. La hora peruana es la hora exacta. Nadie debe atreverse a contrariar ésta norma humana. Los peruanos son seres humanos respetuosos de los demás humanos, por tanto, aquí se respeta la hora exacta, que es la hora peruana.

Cuando se trata del país Perú, toda persona debe tratarle como suyo, con orgullo: “MI país, nuestro país”, porque es un alto honor haber nacido en ésta tierra de los incas, de los Chachapoyas, de los pocras, de los chancas, de los boras, de los shayawitas, de los aguarunas, etc. No todas las personas del planeta han tenido ese gran privilegio. En tal sentido, el trato debe ser el correcto y no como dicen algunas personas, peor, quienes ostentan cargos públicos pagados con los recursos del pueblo: Este país. Un trato por demás despectivo, como si fuera el país de un tercero y no se trata de mi país. ¿Cómo se permite un trato de esa manera a funcionarios públicos, más aun si se trata de congresistas? El trato al país Perú debe ser de absoluto respeto exento de desprecio. Éste hecho está relacionado a la impuntualidad. Generalmente la persona irrespetuosa a su país es también irrespetuosa a la personas ¿Cómo así entonces se permite que éstas personas irrespetuosas ocupen cargo públicos? ¿Acaso no es atentar contra las buenas prácticas de vida entre las personas de un territorio tan hermoso como Perú?

Alguien en su trasnochado juicio, a consecuencia posiblemente de alcohol de etiqueta negra o de estupefaciente juvenil, ha pretendido implantar actos negativos de impuntualidad, que lo haga en su entorno grupal, quienes viven cegados de mentiras y abarrotados de promesas líricas. Pero, el común de los peruanos, debe ir por el camino correcto, por la eficiente sostenibilidad de su futuro, cumpliendo a cabalidad con la hora exacta y el respeto a los compromisos y a las personas del planeta. Aquellos dichos de la inexactitud de la hora peruana simplemente deben abolirse por completo, desde la primera escuela de la educación: La casa, el hogar, la familia. También en las instituciones educativas y en la calle, en el mundo social y laboral. Muchas personas que solo repiten tontos dichos de inexactitudes, deben ser corregidas por las demás personas, en donde se encuentren, para que profieran palabras coherentes de respeto y puntualidad, acorde a la magnanimidad de la comunidad peruana. El país tiene un solo norte, de desarrollo integral, en armonía con el medio ambiente. El cumplimiento de ese objetivo, conlleva a la homogenización de criterios de respeto a todas las demás personas del país. Respetos guardan respetos. No se puede pedir respeto a las demás personas si yo no las respeto con mi impuntualidad, sería una seria grosería.

Para que nuestros ancestros hayan alcanzado el máximo nivel de tecnología médica, de arquitectura, ingeniería y agronomía, ha existido respeto a los demás, respeto a la hora, respeto al trabajo. Nadie debe mentir y nadie debe estar ocioso. La persona debe estar ocupada en actos positivos siempre y así nadie tiene tiempo de estar mintiendo y llegando tarde, porque el tiempo es aprovechado en su máxima expresión. Los logros alcanzados están a la vista. Nadie podría atribuir semejantes construcciones sin trabajo y con impuntualidades. Por eso, ayer, hoy y siempre, la hora peruana es la hora exacta.