OBESIDAD


La obesidad es una enfermedad crónica que se encuentra presente en todos los grupos poblacionales y con una tendencia a aumentar en función del tiempo. Las mayores cifras se dan en la población adulta seguida por el grupo escolar, pre-escolar y adolescente.

La obesidad está considerada como un problema muy grave. Se estima que 150 millones de niños de 1 a 10 años sufren sobrepeso u obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que en los niños menores de 5 años existían 4 millones con el mismo problema y que se había incrementado del 5% en 1990 al 7% en el 2012. En las Américas, el 6.9% de los escolares presentaba obesidad.

Los que viven en áreas urbanas, las mujeres y los considerados no pobres son los más afectados. La obesidad ya está presente en todo el mundo y ha sido declarada la EPIDEMIA DEL SIGLO XXI.

Su presencia se relaciona a enfermedades como la diabetes mellitus 2, la hipertensión arterial, las dislipidemias (elevación del colesterol y los triglicéridos) y algunos tipos de cánceres. En los adolescentes, ya se encuentran complicaciones como la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico.

Los factores que condicionan los cambios en los estilos de vida (patrones dietarios y sedentarismo) están cada vez más vigentes y con una tendencia a una mayor presencia en el futuro, lo cual hace que el panorama de la obesidad se vea sombrío.

Pese a todas las recomendaciones dadas por organismos internacionales y con las medidas que ha tomado el MINSA (Ministerio de Salud), la prevalencia de la obesidad continúa aumentando.

Es necesario hacer tomar conciencia a la población de que la obesidad es una enfermedad que ocasiona complicaciones que comprometen muy seriamente la salud.

Para ello es necesario seguir las recomendaciones que tienden a orientarnos en una alimentación saludable y en una promoción de la actividad física, reconociendo algunos mitos que sobre la obesidad se transmiten en la población y que, como buen mito, generalmente no tienen ningún sustento técnico y, por lo tanto, son falsos.

Cada vez hay más obesos en el mundo. Combatir esta enfermedad se ha convertido en un reto, principalmente porque persisten los malos hábitos de vida y los mitos acerca de qué es saludable y que no. Estos últimos son los más arraigados sobre el tema.

MITOS SOBRE LA OBESIDAD
La obesidad es saludable.
FALSO. En otras épocas, la gordura era sinónimo de riqueza, belleza, salud y estatus social. En la actualidad, el prototipo es otro y se sabe que la obesidad es la puerta de entrada para otras enfermedades desencadenadas por la acumulación de grasa en exceso. Las personas con sobrepeso u obesidad, tienen mayor tendencia a desarrollar problemas de hipertensión y colesterol alto, factores de riesgo para conducir a accidentes cardiovasculares y enfermedades del corazón. También la diabetes tipo 2 está ampliamente relacionada con la obesidad y cuya incidencia irá en aumento a la par de la obesidad. Las personas con sobrepeso u obesidad producen menos insulina, lo que hace que el nivel de azúcar en la sangre aumente; en ese momento aparece la diabetes tipo 2, con todos sus problemas.

Hay que eliminar las grasas, carbohidratos y harinas radicalmente de la dieta.
FALSO. Este es un error común de las personas que inician una dieta sin asesoría médica. Se debe considerar que las grasas saturadas son malas; las otras, ayudan al cuerpo a regular el colesterol de la sangre. También, los carbohidratos “buenos”, que se obtienen de frutas, verduras, legumbres o cereales, son vitales para el funcionamiento del organismo. Una buena dieta, que permita mantener en equilibrio el peso, debe ser completa, es decir, que tenga de todos los grupos de alimentos. Asimismo, las dietas deben ser equilibradas y suficientes, que satisfagan las necesidades nutricionales y con porciones adecuadas para cada persona.

Solo con dieta se controla la obesidad.
FALSO. La actividad física es vital para mantener un peso saludable y el funcionamiento óptimo del organismo. El sedentarismo es el mejor amigo de la obesidad y hay que erradicarlo para llevar una vida sana. En promedio, se debería caminar al menos 30 minutos al día a buen paso y unas cinco veces por semana.

Se deben consumir alimentos “light” para no engordar.
FALSO. Los alimentos “bajos en grasas y azúcar” también aportan calorías, pero menos que un alimento normal. No hay que pasar por alto este concepto, pues muchos de estos productos “light” pueden ser alimentos altamente procesados. Para darles sabor, además, suelen usar ingredientes altos en grasas, edulcorantes o sal. El error muchas veces es que las personas se quedan con esa etiqueta de “saludable” y abusan de su consumo. Esto conduce al sobrepeso. La recomendación es fijarse y leer la etiqueta nutricional de los alimentos y con esa información decidir si se consumen o no.

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