Los climas organizacionales


En los últimos tiempos está de moda hablar de climas organizaciones y de cultura organizacional, al mismo tiempo. Y no porque sea un tema moderno, sino porque se ha reconocido que en las organizaciones debe tenderse a que estos estados se mantengan en un nivel que haga posible la convivencia. ¡Vaya que en muchas organizaciones públicas, que casi no tienen una cultura organizacional manifiesta, el clima laboral es un desastre donde la gente vive y trabaja en pindinga.

Todos los trabajadores captan los climas organizacionales al ser parte permanente de ellas y se comportan en función a como sienten a sus centros de labores donde pasan los periodos más importantes de sus vidas. En muchas de estas organizaciones solo se dan las relaciones de trabajo, bien o mal, donde muchas personas “se mascan pero no se tragan”. Pero en el clima depende de las actitudes de la alta dirección y de los trabajadores que se han arrogado el poder de tomar decisiones y que muchas veces son el oráculo de los jefes. Por ejemplo, alguna vez escuché decir a un poderoso trabajador: “¡Ese señor no debe trabajar aquí!”. Dicho y hecho.

Los climas laborales se resienten cuando quienes gerencian las entidades disfrutan vendiendo imagen de poder, porque saben que el puesto de un trabajador depende de sus estados de humor o de sus simpatías. Y la tranquilidad de la gente se ve alterada porque las nuevas autoridades crean distancias para hacer ver que se encuentran en otro nivel y a los que tienen que soportarlo porque son así y nadie les cambiará. Alguna vez a un ocasional alto funcionario, para afirmar su poder, reconociendo que se sus maneras y carácter eran indeseables para la gente, le escuché decir: “¡Esta es mi manera de ser! ¡Piña, pues!”

En cierta oportunidad, hace ya muchos años, les pregunté a los trabajadores de cómo se portaba el nuevo presidente del gobierno regional de San Martín y la respuesta fue esta: “No tenemos presidente regional”. Cuando vieron mi expresión de incredulidad agregaron: “Es como si no existiera, porque cuando viene acá, baja de su carro, se encierra en su oficina y solo nos enteramos que ya retornó a Moyobamba. Nunca ha pasado por las oficinas para saludar a la gente”.

La importancia de la existencia de climas laborales es fundamental para que las entidades cumplan con sus objetivos institucionales. Y sabiendo el valor de esto, el Sistema de Control Interno considera al componente del “Ambiente de Control”, como el principal porque en él se definen la misión y visión de las organizaciones, los valores institucionales, entre otros.
Pero no podemos negar que el clima laboral depende también de cómo se manejan las relaciones entre los trabajadores de las organizaciones, donde estas no se dan más allá del trabajo. Nunca comparten reuniones de integración, celebración de cumpleaños y otros eventos. Por eso qué importante que a partir de la implementación del Sistema de Control Interno se reconstruyan los climas laborales para que los trabajadores le encuentren el verdadero sentido al trabajo que desempeñan. [Comunicando Bosque y Cultura].