El mismo menú todos los días cansa


Desde que prendo la televisión, las náuseas aparecen como por arte de magia. “Nicola fue suspendido por hacer trampa”, “Modelo argentina denuncia haber sido drogada”, “Yahaira ya tiene nuevo galán”, “Patricio Parodi aclara que no está conviviendo con Flavia Laos”. Este es el menú que nos brindan algunos programas de televisión basura. Y por si fuera poco, lo mismo se repite al mediodía y por la noche.

Hoy en día la televisión nos ha dado carta abierta a un nuevo y gran poder, ya no es limitante la “chismosería del barrio” y saber qué hace la vecina que no te cae y a la que le inventas más de tres novios, eso ya resulta poco interesante; ahora la vida te da nuevas oportunidades para explayarte y enterarte, como por ejemplo, con quién le sacó la vuelta el jugador X a la bailarina. También aparecen temas que puedes comentar y juzgar; como el ampay con el que se desayuna, se almuerza y se cena durante más de una semana y se coloca como el tema de interés social y de trascendencia.

Uno de los problemas es que nosotros mismos no sabemos exactamente lo que es y lo que no es televisión basura. ¿Es “Esto es Guerra” televisión basura?, ¿Es “Magaly La Firme” televisión basura?, ¿Es “Válgame Dios” televisión basura?, ¿Es “Los Vilchez” televisión basura? Lo interesante del asunto es que ninguno de ellos mismos se considera televisión basura. Y evidentemente no todos los mencionados lo son. Pero claro, nadie va a decir: “Yo hago basura” así lo piensen en privado.

En un país donde es más importante la corrupción, valerse de sus cargos políticos para enriquecer sus propios intereses, soluciones inmediatas se ven a muy lejano plazo. Al Estado le conviene tener a una sociedad de “títeres”, idiotizados con tanta basura, quienes permanecen con el cerebro adormecido para no poder darse cuenta de lo que realmente pasa en una sociedad.

Debería instalarse un ente regulador, para que la gente sea advertida que lo que está viendo es de “baja calidad cultural”, ya si la persona a pesar de ello prefiere seguir viendo eso, lo hará sabiendo que su contenido es calificado como bajo. El gran problema es que la basura “vende” por lo que la auto regulación nunca funcionará en un país donde el nivel de lectura compite por no ser el más bajo.

El gobierno debe intervenir, no prohibiendo, sino informado: “Usted tiene libertad para ver este programa calificado como de poco valor cultural”, recién ahí se podrá tomar medidas necesarias para reemplazar los formatos que no culturizan, por formatos de alta calidad cultural, educativa y formativa.

La televisión puede ser una aliada de la educación, de la cultura, de la libertad y puede contribuir a mejorar el nivel de convivencia y respeto entre los ciudadanos. Mal utilizada, puede provocar todo lo contrario. Los “programas basura” van llenando espacio en las cadenas locales y nacionales.

Juicios paralelos, mentiras, bajos instintos, lenguaje soez, vulgarismo, calumnias, morbo y amarillismo. En ese circo mediático, aparecen magos, marcianos y famosos del escándalo, personajes pintorescos que se prostituyen sin rubor ante las cámaras, por un minuto de gloria mediática.
En la vida como en la comida, el mismo menú todos los días cansa y a mí ya me cansó tanta televisión basura…