En defensa de YouTube No todo es amarillismo y teorías conspirativas


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“Estos son los siete presidentes que más robaron en la historia” dice DrossRotzank antes de empezar con sus típicos tops de contenido relacionado al terror y suspenso. “Buen día, viajeros, nos encontramos en X” dice el canal AlanXElMundo antes de mostrar su nuevo destino. El Rubius empieza con el típico saludo de “Muy buenas, criaturitas del señor” y se pone a jugar videojuegos o filma su travesía en otro país a través de sus blogs.

Si bien la llegada de las redes sociales ha permitido que millones de personas tengan un espacio para promocionar su talento y puedan vivir de ello, también ha generado que millones de personas suban contenido que no aporta en nada al conocimiento humano, que se propague información con nula veracidad que confunde a la población (teorías conspirativas) y reine el morbo y el escándalo como entretenimiento. Todo eso hace recordar a Albert Einstein y su famosa frase sobre la tecnología y el temor que le tenía debido a que las generaciones que dominarían el mundo en las próximas décadas serían “idiotas”.

Los escenarios que existirán en un futuro, con las redes de protagonistas, van y vienen, y no se puede negar que todo lo anterior sí pasa. Pero al crear un ente, idea o plataforma, la sociedad no corre peligro, siempre y cuando se le deje desarrollarse libremente. El problema empieza cuando el individuo que lo maneja decide darle un rumbo negativo. Tal como pasa con la economía, pasa con Youtube. Se debe dejar que se suba todo el contenido que se pueda, ya que son muchos intelectuales quienes, créanlo o no, utilizan esta plataforma con el fin de brindar un contenido informativo a los cibernautas de una manera original.

Un caso es el canal Math4all, que explica diferentes leyes y problemas matemáticos (con sus soluciones) y utiliza a los juegos de casino para poder captar un mayor interés por la ciencia numérica. Otro caso es el canal de El Presto, un periodista argentino de derecha conservadora quien, de manera bien directa —y un poco subida de tono— publica metrajes que dan otra mirada a los problemas que atraviesa su país, junto con temas de los que no se ve en medios tradicionales; claro está, con datos bien fundamentados, soportando de esa manera su trabajo. El tercero es de un psicólogo llamado Enrique Delgadillo, que con más de 800,000 suscriptores sube vídeos de ayuda emocional que pueden servir, a quien los mira, como una especie de psicoterapia online gratuita para quien tenga algún problema emocional en su vida, explicando a su vez el porqué de diferentes trastornos mentales.

Con ello vemos que no todo lo que nos ofrecen las redes tiene que ser necesariamente basura, teorías conspirativas o amarillismo. También existen diferentes opciones que la plataforma estadounidense ofrece y que pueden servir como un soporte o complemento en el área educativa. Y ni hablar de la cantidad de canales anglosajones que ofrecen entretenimiento para niños, tales como el caso de
Cocomelon – Nursery Rhymes o Rainbow art, canales que enseñan las normas y modales a los más pequeños de manera entretenida con dibujos animados o canciones.

El algoritmo informático que emplea Youtube puede jugarnos una mala pasada y mostrarnos contenido de poca calidad intelectual. Pero de que hay buen contenido, lo hay.