Las lecciones no aprendidas de las lluvias


Una y otra vez, un año nuevamente las mismas poblaciones, las mismas zonas donde el río se desborda, lo único que demuestra es que no existe prevención de desastres en San Martín.

Por más compromisos presidencias, ministeriales, regionales, provinciales y distritales, una vez pasadas las lluvias, todo se olvida.

Cuando suceden los desastres por las lluvias, las atenciones son inmediatas y vaya que hay que tomar la foto, y pedirle a los ministros que se acerquen, por supuesto que llegan, para más fotos. Agua, víveres, abrigos, colchones, calaminas llenan los aviones que los transportan.

Los compromisos van y vienen, las promesas, todas las localidades afectadas sueñan con su defensa ribereña, a todas les prometen facilidades para reunivarse y apoyo en la construcción de sus nuevas viviendas.

Un sueño que se termina cuando al año siguiente, vuelven las lluvias e igual destroza las casas, otra vez y el círculo vuelve.

Hace un poco más de un mes tenemos nuevas autoridades, quienes decididamente van al lugar de los hechos y buscan cambiar las cosas, ojalá así sea y no sean parte de esa pantomima que ya mucho daño está haciendo.

La lección en esta lluvia es que en temas de prevención nuestras autoridades están jaladas, sobre todo las que salieron, pues, por ejemplo, el tema de la reubicación es un cuento que lo escuchamos siempre y no se concreta.

Hoy lo volvemos a escuchar y también la construcción de defensas ribereñas. Las prioridades deben ser realmente atendidas, y evitar que en un futuro pueda darse un problema con pérdida de vidas humanas.

Manos a la obra, no solo para llevar ayuda, sino para hacer que este problema de inundaciones se pueda, de una vez por todas, sea atendida no solo en temporada de lluvias de un año, sino que sea sostenido en el tiempoy evitemos que otra vez los lamentos estén, como todos los años, a la orden del día.